COLOQUIO INTERNACIONAL

CINCUENTENARIO DE ORÍGENES”

Palabras de apertura

Amigos de Orígenes:

En nombre de la Cátedra de Estudios Literarios Iberoamericanos “José Lezama Lima” de la Fundación “Pablo Milanés”, así como de la Casa de las Américas que tan entrañablemente nos acoge, de todas las instituciones coauspiciantes y de la Comisión Organizadora, les doy la bienvenida a este Coloquio de estudio y reflexión sobre los múltiples aspectos de la obra impulsada por un grupo de escritores y artistas, en la ciudad de La Habana, hace cincuenta años.

     Obra, la de Orígenes,[1] en realidad iniciada desde 1937 con la aparición de la revista Verbum[2] y que, por la hondura y trascendencia de sus principios, por la expansión creciente de algunos de sus protagonistas, y también por la forma como han seguido asumiéndola muchos creadores y estudiosos dentro y fuera de Cuba, continúa operando en el tiempo con la vitalidad de una metáfora histórica.

     Como introducción a nuestras sesiones de trabajo, permítanme decirles algunas palabras testimoniales que tal vez sirvan para ambientar lo que sin duda más nos interesa, que son los criterios, análisis y contribuciones críticas de todos ustedes, así como los diálogos públicos y privados que ellos susciten.

     Tratándose de un movimiento espiritual que dista mucho de haber perdido su dinamismo, su misterio y su razón de ser, estamos seguros de que este convivio sabrá combinar el rigor con el hechizo y con la pasión que hizo posible a Orígenes: la pasión por la libertad intelectual y la justicia poética, de la que tengo el privilegio de haber sido testigo y partícipe.

     Hagamos, pues, un poco de historia. De historia viva, no de mera crónica: la historia siempre naciente que quiso provocar Orígenes y que hoy nos acompaña como su principal herencia.

1

     Cuando en la primavera de 1944 recibimos su número inicial, las primeras palabras que leímos fueron las escritas por José Lezama Lima para presentar una revista que increíblemente —con el telón de fondo grotesco de Batista,[3] Grau,[4] Prío[5] y otra vez Batista— duraría doce años con cuarenta números (dos de ellos duplicados y paralelos) y con veintitrés libros editados bajo su patrocinio. Aquella presentación empezaba advirtiendo: “No le interesa a Orígenes formular un programa, sino ir lanzando las flechas de su propia estela”.[6] Tal advertencia estrechaba su continuidad con la “Nota de recorrido” que también Lezama redactara en el que iba a ser el último número de Espuela de Plata[7] (agosto de 1941), donde inauguró el tono de las más agresivas “Señales” de Orígenes como revista y movimiento de resistencia cultural.[8] Allí habíamos leído:

Al cumplir Espuela de Plata su primer año de publicación, no desea ningún índice subrayador ni quiere mostrar más que la invisible estela de su . Un  situado plenamente dentro de la gran tradición del silencio que se realiza. Y que se empeña en mostrar cada vez con más eficacia cuanto es posible hacer al margen de nuestras inútiles esferas oficiales de cultura, de la apestada burocracia cultural.[9]

     Palabras que a su vez nos remiten más atrás aún, a las que pronunciara Guy Pérez Cisneros en la presentación de “8 pintores” cubanos en el salón de la Asociación de Estudiantes de Derecho, recogidas en el primer número de Verbum (junio de 1937),[10] verdadera proclama y proto-manifiesto de una generación sin manifiestos, en que se les dijo a los estudiantes de una Universidad ya tan vacía de jóvenes héroes como de espíritu creador: “por muy paradójico que parezca, tenemos que ayudar a los poetas y a los pintores para realizar por fin, el movimiento que construya nuestro país”.

     Era el llamado a dar la batalla de la cultura, cuando la segunda frustración republicana, la de la revolución antimachadista, decretaba por el momento la imposibilidad de verdaderas soluciones políticas y sociales. Era lo mismo que con otros términos, más enarcados como suyos, diría Lezama en el número 21 de Orígenes (1949) acerca del “país frustrado en lo esencial político” y su posibilidad de “alcanzar virtudes y expresiones por otros cotos de mayor realeza”.[11] Pero más importante que esta convicción, compartida en la práctica por todos los intelectuales y artistas del país, incluyendo a hombres coyunturalmente vinculados a las “esferas oficiales” que de ningún modo pertenecieron a “la apestada burocracia cultural” de que hablara Lezama en el 39; lo más importante, decimos, para el grupo que venía formándose desde Verbum, Espuela de Plata, Nadie Parecía,[12] Clavileño[13] y Poeta,[14] era su peculiar modo de asumir la cultura no como una asimilación ni siquiera solo como una continuidad, sino como un nacimiento: la cultura como poesía, como radical poiesis, como hallazgo de lo primigenio, como perenne creación. Por eso decía Lezama al principio de Orígenes:

Queremos situarnos cerca de aquellas fuerzas de creación, de todo fuerte nacimiento, donde hay que ir a buscar la pureza o impureza, la cualidad o descalificación de todo arte. […] Nos interesa fundamentalmente aquellos momentos de creación en los que el germen se convierte en criatura y lo desconocido va siendo poseído en la medida en que esto es posible y en que no engendra una desdichada arrogancia.[15]

     Esta es la causa del rechazo, mayoritario y decisivo en Orígenes, de la nueva escolástica formulada por los ismos europeos, señaladamente el invasor surrealismo, frente al cual en el primer pensamiento de “Razón que sea”, umbral de Espuela de Plata, ya había sentenciado Lezama: “Contra el desgano inconcluso y las ninfas que se retuercen semidespiertas en la marea del subconsciente: Dios aparece en el retablo del primitivo Pere Serra con un compás en la mano”.[16] Lo cual no significaba el rechazo de lo verdaderamente germinativo y primigenio de aquel movimiento, ni de otros más o menos afines o contemporáneos. De lo que se trataba era de no caer en las trampas de unos causalismos y dualismos ajenos, prescindibles desde nuestra vocación de nacimiento y libertad. Es por eso que —para no sugerir siquiera, tampoco, un antieuropeísmo que sería tan anti-histórico como irreal— Lezama apelaba a “la tradición humanista” del mundo grecolatino, de la catolicidad medieval y del Renacimiento integrador, que buscaba ser encarnada en una nueva formulación americana: “tradición que ha sido el orgullo y la apetencia del americano”. Tradición de una libertad y de una justicia definidas desde los valores de la creación, por lo que, decía, “la justicia que nos interesa […] consiste en dividir a los hombres en creadores y trabajadores, o, por el contrario, en arribistas y perezosos”, así como “la libertad consiste para nosotros en el respeto absoluto que merece el trabajo por la creación”, marginándose con este respeto (según ya lo anunciaba el último aforismo editorial de Espuela de Plata) de la polémica entre “arte puro” y “arte social”, entre el que prefiere expresar “su yo más oscuro” y el que ejerce “su reacción o acción ante las solicitaciones del mundo exterior”. Y no teme Lezama respaldar su fundamental rechazo del innecesario y nocivo dualismo vida-cultura mediante la tesis de un filólogo alemán, Karl Vossler,[17] con el que sostuvo jugosas conversaciones durante su visita a La Habana. Inmune a complejos y rencores de colonizado, no teme ejercer su libre albedrío cultural, escogiendo lo que naturalmente prefiere de Europa, tomando partido por “lo primigenio que no tolera dualismo o primacía” de vida o cultura, de “arte puro o inmanente” o de “arte doctrinal”; jerarquizando el respeto de una libertad cuya “justificación será el rendimiento de esa misma libertad en forma cualitativa”.[18] La palabra más americana de todas se repite con significativa insistencia:

Los frutos de esa libertad serán saludables o cenicientos por la calidad de sus jugos nutricios, escogidos con esa exquisita libertad que señala el árbol bien plantado y suelto frente al cielo. Su pureza estará, repetimos, en la absorción depurada de sus raíces, en lo esencial de su desnudez, o en la plenitud que día a día logre diseñar, nunca en las manifestaciones externas o ruidosas movidas por manos que pueden ser estériles, aunque se agiten en el orbe de una extremada locuacidad.[19]

     Secreto, trabajo, raíces. “Prepara la sopa, mientras tanto voy a pintar un ángel más”.[20] Lo importante no es que lo pintado sea un ángel; lo importante es la dignidad suficiente de la sopa (ética “origenista” del conformarse con poco) y su relación con la costumbre del diario trabajo creador. Lo importante es pertenecer a la única clase respetable, la de los “creadores y trabajadores”, silenciosa respuesta a la creciente desmoralización de la República frustrada, resistencia poética de la que podía deducirse, como proyección hacia el futuro, lo que en la “Inicial” de Verbum se llamaba “un estilo y una técnica de civilidad”. Política invisible de la creación, a partir de energías acumuladas, al servicio de la dignificación de la ciudad, es decir, también calladamente, de la historia y del estado nuestros:

La función y la búsqueda de ese estilo —leíamos en Verbum—, consistirán en el necesario aislamiento y rescate de aquellas fuerzas de sensibilidad y de fervor que puedan pasar a esa síntesis, dignidad rectora del ser que desplaza forzosamente el símbolo de la nueva ciudad dignificada.

     Orígenes era el rescate (no único, desde luego) “de aquellas fuerzas de sensibilidad y de fervor”. Frente al convulso mundo que nos rodeaba, proponía un método de reducción de lo “cuantitativo sucesivo” a una “fiera selección” (máxima intensidad del método “electivo” propuesto desde los orígenes de nuestra cultura); y más aún, “la dolorosa reducción del yo a la nada y de esta a un nacimiento”.[21] En el centro incorporativo, y dinámico siempre, principio y fin de toda la cultura, el hombre: el hombre que reclama su libertad, pero no “una desdichada arrogancia”;[22] que reclama el espacio de su creación pero no el de “mostrar un inmenso orgullo”.[23] Porque aquí la altivez y la humildad, como en el taller del Perugino,[24] se equivalen.

Notas:

Véase Abreviaturas y siglas

[1] Véase Revista Orígenes (1944-1956). https://rialta.org/expediente-revista-origenes-1944-1956/. Consultado: 19-01-2026.

[2] Véase Revista Verbum (1937). https://rialta.org/revista-verbum-1937/. Consultado: 19-01-2026.

[3] Fulgencio Batista Zaldívar (1901-1973).

[4] Ramón Grau San Martín (1881-1969).

[5] Carlos Prío Socarrás (1903–1977).

[6] No le interesa a ORÍGENES formular un programa, sino ir lanzando las flechas de su propia estela. Como no cambiamos con las estaciones, no tenemos que justificar en extensos alegatos una piel de camaleón. No nos interesan superficiales mutaciones, sino ir subrayando la toma de posesión del ser. Queremos situarnos cerca de aquellas fuerzas de creación, de todo fuerte nacimiento, donde hay que ir a buscar la pureza o impureza, la cualidad o descalificación de todo arte. Toda obra ofrecida dentro del tipo humanista de cultura, o es una creación en la que el hombre muestra su tensión, su fiebre, sus momentos más vigilados y valiosos, o es, por el contrario, una manifestación banal de decorativa simpleza. Nos interesa fundamentalmente aquellos momentos de creación en los que el germen se convierte en criatura y lo desconocido va siendo poseído en la medida en que esto es posible y en que no engendra una desdichada arrogancia. (José Lezama Lima: OrígenesOrígenes. Revista de Arte y Literatura, La Habana, primavera de 1944, año I, núm. 1, p. 5).

[7] Véase Revista Espuela de Plata (1939-1941). https://rialta.org/expediente-espuela-de-plata-1939-1941-documentos. Consultado: 19-01-2026.

[8] “Si andamos diez años con vuestra indiferencia, no nos regalen ahora, se lo suplicamos, el fruto fétido de su admiración. Les damos las gracias, pero preferimos decisivamente vuestra indiferencia. La indiferencia nos fue muy útil, con la admiración no sabríamos qué hacer. A todos nos confundiría, pues nada más nocivo que una admiración viciada de raíz. Estáis incapacitados vitalmente para admirar. Representáis el nihil admirari, escudo de las más viejas decadencias. Habéis hecho la casa con material deleznable, plomada para el simio y piedra de infiernillo. Y si se pasean enloquecidos dentro de sus muros, ya no podrán admirar al perro que les roza moviendo su cola incomprensible”. (José Lezama Lima: “Diez años en Orígenes. Advertencia”, Orígenes. Revista de Arte y Literatura, La Habana, 1954, año XI, no. 35, p. 65).

[9] Espuela de Plata. Cuaderno bimestral de Arte y Poesía, La Habana, agosto de 1941, p. 1.

[10] Guy Pérez Cisneros: “Presencia de ocho pintores”, Verbum, La Habana, junio de 1937, año I, no. 1.

[11] “[…] un país frustrado en lo esencial político, puede alcanzar virtudes y expresiones por otros cotos de mayor realeza. Y es más profundo, como que arranca de las fuentes mismas de la creación, la actitud ética que se deriva de lo bello alcanzado, que el simple puritanismo, murciélago de los sentidos y decapitador de sus halagos”. (José Lezama Lima: “Señales. La otra desintegración”, Orígenes. Revista de Arte y Literatura, La Habana, primavera de 1949, año VI, no. 21, p. 61).

“[…] no debe entenderse, según hemos acotado más de una vez, que se proponga una cultura por encima de ‘lo esencial [subrayamos] político’ sino una cultura compensatoria de la frustración política, proyecto que, como hemos apuntado, no solo no era exclusivo de Orígenes, sino que era el contexto espiritual mismo de las diversas minorías creadoras del país en aquellos años. Lo que sí era exclusivo de Orígenes y estaba latente en las revistas que la precedieron, y en toda la poesía que en ella culminó, era la utopía (nunca llamada así) de la encarnación histórica de la poesía”. (Cintio Vitier: “La aventura de Orígenes”, Para llegar a Orígenes, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1994, p. 80; Obras 4. Crítica 2, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2001, p. 474).

[12] Amauri F. Gutiérrez Coto: “Clavileño vs. Nadie parecía”, “Clavileño: un sol que no se puso”, Clavileño. Cuaderno mensual de poesía, La Habana, 1942-1943, núm. 1-7, edición de Amauri F. Gutiérrez Coto, Junta de Andalucía/Feria del Libro del Libro de La Habana, 2010, pp. 30-35.

[13] Clavileño. Cuaderno mensual de poesía, La Habana, 1942-1943, núm. 1-7, edición de Amauri F. Gutiérrez Coto, Junta de Andalucía/Feria del Libro del Libro de La Habana, 2010.

[14] Véase Revista Poeta (1942-1943). https://rialta.org/expediente-revista-poeta-1942-1943/. Consultado: 19-01-2026.

[15] José Lezama Lima: Orígenes, Orígenes. Revista de Arte y Literatura, La Habana, primavera de 1944, año I, núm. 1, p. 5.

[16] José Lezama Lima: “Razón que sea”, Espuela de Plata, La Habana, agosto-septiembre de 1939, p. 1.

[17] Kart Vossler (1872-1949). Filólogo, lingüista, profesor romanista e hispanista alemán.

[18] José Lezama Lima: “Orígenes”, ob. cit., pp. 5-6.

[19] Ibíd., p. 6.

[20] “Razón que sea”, ob. cit., p. 1.

[21] Ibíd., p. 7.

[22] Ibíd., p. 5.

[23] Ibíd., p. 7.

[24] Pietro Perugino (1446-1523).