NOTA DE RECORRIDO
Al cumplir ESPUELA DE PLATA[1] su primer año de publicación, no desea ningún índice subrayador ni quiere mostrar más que la invisible estela de su sí. Un sí situado plenamente dentro de la gran tradición del silencio que se realiza. Y que se empeña en mostrar cada vez con más eficacia cuanto es posible hacer al margen de nuestras inútiles esferas oficiales de cultura, de la apestada burocracia cultural. Los directores oficiales de la cultura y los chequeados profesores ignoran beatíficamente cuánto se está haciendo por encima de su ignorancia y de su homogéneo dormir. Un sueño que nada les dicta, sin signo y sin aprovechables pesadillas.
Con la compañía y la colaboración de Juan Ramón Jiménez, Jorge Guillén, E. González Lanuza, Ivan Goll, Pedro Salinas, etc., ahuyentaríamos cualquier presunción de indiferencia. Conque Juan Ramón Jiménez haya dicho: ESPUELA DE PLATA es la mejor revista de poesía de cuantas recibo. Conque a su vez Pedro Salinas nos diga: ESPUELA DE PLATA es muy simpática agrupación de poesía, en todas sus formas: plenas realizaciones, orientaciones certeras, aspiraciones felices. Con todo el gracejo de la juventud en ansia de poesía. Con otras voces de calidad y amistad que han querido mostrar el eco y la temperatura que tiene que acompañar todo trabajo y todo trabajo intelectual, nos consideramos más resueltos y en no disimulado festival.
Para mostrar más centro y concentración ESPUELA DE PLATA, ha tenido que verificar algunos cambios,[2] pero todos de poca importancia, y que en nada alteran la propia impulsión, el perfil y la estela de la revista. Y así se muestra ahora y queda al fin más nítida y fragante.
Los Directores.[3]
Tomado de Espuela de Plata. Cuaderno bimestral de Arte y Poesía, La Habana, agosto de 1941, p. 1.
Notas:
Véase Abreviaturas y siglas
[1] Véase Revista Espuela de Plata (1939-1941). https://rialta.org/expediente-espuela-de-plata-1939-1941-documentos. Consultado: 19-01-2026.
[2] “En septiembre de aquel mismo año [1939] salió el primer número de Espuela de Plata, con Lezama a la cabeza de sus editores. Seguramente fue mi amistad con Gastón [Baquero] lo que hizo que mi nombre apareciera entre los que supuestamente ‘aconsejaban’. Lo cierto es que era Lezama quien hacía la revista. […] // Espuela de Plata dejó de salir en 1941, debido a discrepancias entre varios de sus integrantes, de las cuales solo tuvimos noticias confusas. En el último número mi nombre desapareció con el de Gastón y otros. En un editorial titulado ‘Nota de recorrido’, Lezama escribió que desde ese momento la revista quedaba ‘más nítida y fragante’. Entre nosotros se hizo familiar la broma de repetir esa frase con cualquier pretexto. Una vez, cuando ya éramos amigos, a Fina y a mí se nos escapó delante de él, lo cual nos apenó mucho, y él se puso colorado”. [Cintio Vitier, en Cintio Vitier y Fina García Marruz: “La amistad tranquila y alegre, en eco de mucho júbilo”, Cercanía de Lezama Lima, compilación y prólogo de Carlos Espinosa Domínguez, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1986, p. 51].
[3] José Lezama Lima, Guy Pérez Cisneros, Mariano Rodríguez y P. Ángel Gaztelu.

