Orden de los Carmelitas Calzados. También conocida como Carmelitas de la Antigua Observancia o simplemente Orden del Carmelo (siglas O. Carm.), es la rama original de la familia carmelitana que no adoptó la reforma de austeridad impulsada por Santa Teresa de Jesús en el siglo xvi. Su nombre, “calzados”, es un término popular que surgió después de la reforma teresiana para distinguir a los frailes y monjas que continuaron usando el calzado tradicional, en contraste con los Carmelitas descalzos, quienes adoptaron alpargatas o sandalias como signo de mayor pobreza y penitencia.
El origen de la Orden se remonta a finales del siglo xii, alrededor del año 1154, cuando un grupo de ermitaños, inspirados en el profeta Elías, se estableció en el Monte Carmelo, en Tierra Santa. Fue San Alberto Avogadro, patriarca latino de Jerusalén, quien les entregó una regla de vida en 1209, que posteriormente fue aprobada por el Papa Honorio iii en 1226 mediante la bula Ut vivendi normam. La regla original, de gran severidad, prescribía pobreza absoluta, abstinencia total de carne y vida en soledad.
Tras la caída de los reinos cruzados, los carmelitas emigraron a Europa a partir de 1238. Fue entonces cuando San Simón Stock, prior general de la Orden, lideró la transformación de los ermitaños en frailes mendicantes. En 1327, el Papa Juan xxii confirmó oficialmente a los Carmelitas como Orden mendicante, permitiéndoles dedicarse a la predicación, la enseñanza y la confesión, similar a dominicos y franciscanos.
El hecho más determinante en la historia de los Carmelitas calzados fue la reforma impulsada en el siglo xvi por Santa Teresa de Jesús. La Santa, sintiendo que la Orden había perdido parte de su primitiva austeridad, fundó en 1562 el primer convento de Carmelitas descalzas en Ávila y, posteriormente, con la colaboración de San Juan de la Cruz, extendió la reforma a la rama masculina con la fundación del convento de Duruelo en 1568. No obstante, una parte significativa de la Orden decidió no unirse a esta reforma y continuó viviendo según la observancia tradicional, siendo conocidos popularmente como “Carmelitas calzados”.
La separación oficial entre ambas ramas se produjo en 1586, cuando el Papa Sixto v emitió un decreto que independizó a los Carmelitas descalzos de los Calzados, reconociéndolos como órdenes distintas. Desde entonces, los Carmelitas calzados han mantenido su propia identidad y gobierno, con su casa generalicia en Roma, en la Via Giovanni Lanza, 138. Actualmente, la Orden cuenta con aproximadamente 2,091 religiosos, de los cuales 1,383 son sacerdotes, dedicados principalmente a la contemplación, el trabajo misionero y el estudio de la teología. Su lema, tomado del profeta Elías, es “Zelo zelatus sum pro Domino Deo exercituum” (“Me consume el celo por el Señor, Dios de los Ejércitos”).

