La tumba de Martí
Detenido en el umbral
sagrado,
ante la urna
cubierta por la bandera y por las rosas,
cándidas y frías en el sol
indiferente, quedé absorto
mirando lo increíble.
¿Dónde, allí, su palabra
frente a la cual el fuego palidece,
dónde la dulzura de sus ojos
paternos y filiales, dónde el rayo,
la miel, el alba
de su arrasante amor?
La no respuesta
de la urna, los escudos,
las flores, la bandera,
la ligereza de la luz
jugando áurea en torno a sus despojos,
emitía una palabra
que me atravesaba silenciosa
y honda.
Su no estar allí
era un ardiente modo de decirnos
que había muerto por nosotros, que vivía
en nosotros fragmentado, oscurecido, imposible,
otra vez luchando
por hacer la patria.
Y la desproporción
descomunal (oh gloria!)
entre su prodigiosa vida y aquel sitio
que pretendía encerrarlo en este mundo,
era el tuétano de este mundo:
la extrañeza de todo lo que existe,
la mendicante mano del riquísimo ser,
la ilusión, la ira, la pobreza de brasa de los ojos cubanos
en los ojos de Dios.
26 de julio de 1969
Tomado de La fecha al pie (1968-1975), Obras 9. Poesía 2, prólogo, compilación y notas de Enrique Saínz, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2009, pp. 299-300.
Otros poemas relacionados:
- Fina García Marruz: “El retrato”, Las miradas perdidas(1951), Obra poética, 2 t., La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2008, t. 1, pp. 72-73.
- Cintio Vitier: “Sí, Don Mariano”, La fecha al pie(1968-1975), Obras 9. Poesía 2, prólogo, compilación y notas de Enrique Saínz, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2009, pp. 309-310.
- Cintio Vitier: “Guardia nocturna”, La fecha al pie(1968-1975), ob. cit., pp. 310-311.

