A VIDAL MORALES Y MORALES

[Nueva York] 8 de julio de 1882.

Amigo mío:

Me tiene Vd. obligado a contestarle con haberse acordado de mí. Yo peco cuando recuerdo,—y por eso pareceré a muchos silencioso. Ahí le envío, con nuestro amigo Antonio Sellén, las copias de las cartas de nuestro Pepe,[1] que, con ser tan sencillas, y tal vez por serlo, dan medida cabal de aquella alma que apenas la tenía. Y[2] ¡si viera Vd. sus letras,—tan anchas, tan arrogantes y tan claras! El pensamiento era tan firme en él como la mano: aún me parece ver el buen viejo Podbielski, que ya ha muerto, cuando me dio, todo bañado en lágrimas, y temblándole las manos montuosas, esas cartas que él llamaba su mejor tesoro. Y las acariciaba, como si se le fuese con ellas buena parte del alma.[3]

     Y también le mando mi Ismaelillo. No es colección de mis versos, como le han dicho, amigo mío. Antes quiero yo hacer colección de mis obras que de mis versos.[4] Es una porción mínima de los que llevo hechos, que manos amigas han sacado a la luz, porque las mías—poco piadosas con lo mío—la hubieran dejado para siempre olvidada. Ni la pongo a la venta, porque son cosa íntima, y me repugna vender obras de afecto. Ni se parece a lo demás que he hecho. Fue como la visita de una musa nueva. Y ya estoy avergonzado de ver esa sencillez en letras de imprenta.—Tal vez sea, porque me ocupan ahora cosas mayores, y porque aficionado a pensar en los dolores ajenos, y encariñado en la busca de medios de aliviarlos, me queda apenas tiempo para pensar en los míos.

     La copia de las cartas de D. Pepe, que hizo tan mal cuanto Vd. ve, años hace, una hermanita mía, entonces pequeñuela,[5] va sin embargo a puro corregir e interlinear, exactamente cual a las cartas originales.

     Le estima y recuerda, su amigo afectísimo

J. Martí

S/c. 324 Classon Avenue, Brooklyn. L. I.

[OC, t. 20, pp. 296-297]

Tomado de José Martí: Obras completas. Edición crítica, La Habana, Centro de Estudios Martianos, 2010, t. 13, pp. 112-113.


Notas:

Véase Abreviaturas y siglas

[1] José de la Luz y Caballero. En marzo de 1888, Martí publicó en Nueva York, en El Economista Americano, con una introducción suya, las cartas inéditas de Luz y Caballero dirigidas a José Podbielski. (Nota modificada ligeramente por el E. del sitio web).

[2] Sin admiración a continuación, en copia mecanográfica con cuño del Archivo Nacional.

[3] “El noble anciano que poco antes de morir puso en manos de El Economista las cartas que hoy publica, no las dio como cosa común, sino como quien, al irse de la vida, lega a quien sabrá guardarlo su mejor tesoro”. [JM: “Cartas inéditas de José de la Luz”, El Economista Americano, Nueva York, marzo de 1888, OC, t. 5, p. 249. (N. del E. del sitio web)].

[4] En carta a Manuel Mercado, fechada en Nueva York, el 11 de agosto [de 1882], José Martí le escribe en relación a Ismaelillo: “[…] como la vida no me ha dado hasta ahora ocasión suficiente para mostrar que soy poeta en actos, tengo miedo de que, por ir mis versos a ser conocidos antes que mis acciones, vayan las gentes a creer que solo soy, como tantos otros, poeta en versos.—Y porque estoy todo avergonzado de mi libro, y aunque vi todo eso que él cuenta en el aire, me parece ahora cantos mancos de aprendiz de musa, y en cada letra veo una culpa. Con lo que verá Vd. que no escondo el libro por modestia, sino por soberbia.—”. [OCEC, t. 17, p. 340. (N. del E. del sitio web)].

[5] Considerando la edad, pudiera tratarse de Antonia Bruna que, por otra parte, según se deduce de una carta de Martí a su esposa Carmen Zayas-Bazán (OCEC, t. 6, p. 113), lo ayudaba en estos menesteres. (N. del E. del sitio web).