Eliseo Diego Fernández-Cuervo (1920-1994) [1]

Poeta,[2] cuentista, ensayista,[3] traductor[4] y profesor. Está considerado por la crítica nacional y extranjera como uno de los escritores más importantes de la literatura hispanoamericana de los últimos tiempos.

     Eliseo Julio de Jesús —su nombre bautismal— nació en La Habana, el 2 de julio de 1920. Sus padres fueron la habanera Berta Fernández-Cuervo Giberga (1891-1981) y el asturiano Constante de Diego[5] González (1877-1944). Ambos eran grandes lectores y le proporcionaron, desde muy niño, la posibilidad de entrar en contacto con lo mejor de la literatura para jóvenes y niños de la época.[6] Fue su madre —había vivido los primeros doce años de su vida en los Estados Unidos—, quien le enseñó inglés desde la más tierna infancia y le trasmitió, además, el amor por las literaturas inglesa y norteamericana,[7] pasión que lo acompañó hasta el último día de su existencia.[8]

     Aunque el deseo de sus padres era que estudiara Derecho, terminó en 1959 la carrera de Pedagogía en la Universidad de La Habana. Antes, en 1952, se había graduado en el Wingate Junior College de Carolina del Norte, lo que le permitió de manera formal poder desempeñarse como profesor de inglés, trabajo que realizó durante muchos años y que alternaba con la enseñanza del español a extranjeros. Fue profesor de literatura inglesa y norteamericana[9] y dedicó muchos años de su vida a la traducción de poetas de ambos países. Estas traducciones se recogieron en el libro Conversación con los difuntos, publicado en 1991, donde aparecen, además, sus originales criterios sobre el arte de traducir.

     Fue fundador, junto con otros jóvenes escritores y artistas de su época, como Cintio Vitier (1921-2009), Fina García Marruz (1923-2022), Gastón Baquero (1914-1997), Julián Orbón (1925-1991), Octavio Smith (1921-1987), Ángel Gaztelu (1914-2003), etc., de la revista literaria Orígenes (1944-1956), dirigida por José Lezama Lima y Pepe Rodríguez Feo (1920-1993), y fue miembro de lo que años más tarde se conoció como Grupo Orígenes.

     En 1948, Diego se casó con Bella García-Marruz Badía (1921-2006). Tuvieron tres hijos, reconocidos por la huella artística que han dejado en la cultura cubana: Constante Alejandro, Rapi (1949-2006), Eliseo Alberto, Lichi (1951-2011) y María Josefina, Fefé.

     Entre sus obras publicadas se encuentran: En las oscuras manos del olvido (1942), Divertimentos (1946),[10]
En la Calzada de Jesús del Monte (1949), Por los extraños pueblos (1958), El oscuro esplendor (1966), Muestrario del mundo o libro de las maravillas de Boloña (1967), Versiones (1970), Nombrar las cosas (1973), Noticias de la Quimera (1975), Los días de tu vida (1977), A través de mi espejo (1981), Inventario de asombros (1982), Prosas escogidas (1983), Soñar despierto (1988), Libro de quizás y de quién sabe (1989), Cuatro de oros (1991), Conversación con los difuntos (1991), En otro reino frágil (1999), Poemas al margen (2000), Poemas manuscritos (2005), En las extrañas islas de la noche (2010), Flechas en vuelo. Ensayos selectos (2014).

     A lo largo de toda su vida recibió numerosos reconocimientos entre los que destacan el Premio Nacional de Literatura (La Habana, 1986) y el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe “Juan Rulfo” (México, 1993).[11] Su poesía ha sido traducida al inglés, francés, portugués, sueco, italiano, alemán, ruso y húngaro.

     Falleció en la Ciudad de México, el 1º de marzo de 1994. Octavio Paz (1914-1998), el gran poeta e intelectual mexicano, al conocer la triste noticia, afirmó: “La muerte era lo único que faltaba a Eliseo Diego para convertirse en leyenda de la poesía latinoamericana”.[12] [Tomado de Eliseo Diego: Una conversación en la penumbra, prólogo de Josefina de Diego, La Habana, Editorial José Martí, 2020, pp. 9-10, 14-28 y 184.

(Texto modificad0 por el E. del sitio web)].[13]

Poemas, artículos, ensayos, cartas y otros textos de Eliseo Diego o relacionados con él que pueden consultarse en Martí, el Maestro.


Notas:

Véase Abreviaturas y siglas

[1] Por su carácter autobiográfico sugerimos consultar los siguientes textos de Eliseo Diego: “Esta tarde nos hemos reunido”, “Poca vida y menos obra”, “Sobre el oficio de componer poemas” y “Lectura de poemas”, Ensayos, prólogo (“Los ensayos de Eliseo Diego”) de Enrique Saínz, La Habana, Ediciones UNIÓN, 2006, pp. 11-31, 242-256, 257-266 y 267-273, respectivamente. A los que podríamos sumar “A través de mi espejo” y “La inocente delicia de leer”, pp. 151-166 y 277-280, respectivamente.

[2] “¿Qué significado tiene hoy la poesía de Eliseo Diego (1920-1994) en el devenir de la lírica cubana desde Manuel de Zequeira (1764-1846)? Posee en primer lugar un valor histórico, por cuanto se integra a una sucesión de movimientos y búsquedas que quieren interpretar la realidad, darle un sentido, hacerla habitable. Tiene además un valor espiritual de primer orden, un estilo del más alto linaje, modo de hacer y de sentir el poema, una manera muy suya de mirar, escritura de la convivencia del hombre con las enormes minucias de la cotidianidad, escritura de la muerte y de la memoria.

“Más allá de cualquier circunstancia histórica que esté en la raíz de su escritura, esta obra ha de quedar como el testimonio de un poeta extraordinario a quien el tiempo no habrá de poner en las oscuras manos del olvido, verso de Quevedo con el que Diego tituló su primer cuaderno de prosas, de 1942. A estos poemas vendrán una y otra vez sucesivos lectores. Serán elogiados o no por los críticos más o menos sagaces, quizás durante muchos años permanezcan cerradas estas páginas, pero ciertamente volverán abrirse de nuevo para llegar a otros que habrán de encontrar aquí su propia existencia”. (Enrique Saínz: “Prólogo” al libro Obra poética de Eliseo Diego, La Habana, Ediciones UNIÓN/Editorial Letras Cubanas, 2001, pp. 7 y 13-14, respectivamente).

[3] “Los ensayos de Eliseo Diego poseen la virtud de enseñarnos a leer de esa manera tan suya, con esa mirada que se detiene cuidadosamente en la realidad para ver sus delicadas formas, los sitios y la intemperie, el tiempo siempre fugaz, las imágenes absortas en la contemplación o integrando un paisaje eterno, ajeno a la voracidad de la muerte. Nada tiene que ver su prosa reflexiva con erudiciones mal o bien asimiladas ni con sapientísimos análisis textuales o de historia literaria. Estos son apasionados e intensos diálogos con diversos temas o autores, aproximaciones de un refinamiento inolvidable, testimonios de meditaciones jubilosas o sombrías con libros y lugares que fueron conformando la cosmovisión de este extraordinario poeta. Su temprano conocimiento de la lengua inglesa y la también temprana lectura de grandes maestros de nuestro idioma, le abrieron a Diego innumerables posibilidades de mirar la realidad como lo hizo en sus poemas, con ésa su inquietante lucidez, deslumbrado por la luz y la memoria o angustiado por la nada, la muerte, el silencio, la lejanía. […] Como para Lezama, Vitier o García Marruz, los lugares y acontecimientos que vivimos o imaginamos tienen para Eliseo Diego una entrañable grandeza en su aparente intrascendencia, en esa irrelevancia que los hace aparecer ante otras personas como insuficientes para construir un cosmos perdurable”. (Enrique Saínz: “Los ensayos de Eliseo Diego”, prólogo al libro Ensayos de Eliseo Diego, La Habana, Ediciones UNIÓN, 2006, pp. 7-8).

[4] Véase Josefina de Diego: “Lo que me cuentan los libros de la biblioteca de mi padre II (la biblioteca de un traductor)”, Un rumor apenas. Conferencias sobre Eliseo Diego y Fina García Marruz, La Habana, Ediciones Extramuros, 2019, pp. 145-163.

[5] El apellido era “de Diego”, pero el poeta optó por simplificarlo, eliminando la preposición “de”, no bien comenzada su vida literaria. Por ejemplo, solo uno —“Boabdil”— de los dos de los textos —“Felipe II” es el otro— que escribió para Clavileño, en 1942, aparece firmado por Eliseo de Diego. Sin embargo, en el número 3 de Espuela de Plata (La Habana, diciembre, enero, febrero y marzo de 1940, pp. 29-30) aparece publicado “El trompetero místico” de Walt Whitman y se señala al inicio del poema que es una traducción de Cynthio (sic) Vitier y Eliseo Diego.

[6] Véase Eliseo Diego: “A través de mi espejo” y “La inocente delicia de leer”, Ensayos, ob. cit., pp. 151-166 y 277-280, respectivamente.

[7] Berta leía la obra completa de Charles Dickens cada año y, al siguiente, lo volvía a leer otra vez. En Cuba se dedicó a la enseñanza del idioma y llegó a ser la inspectora general de los Centros Especiales de Inglés desde su fundación, en 1929, hasta 1959.

[8] De unos cuatro mil volúmenes que componen su biblioteca personal, casi la mitad, el 45%, están escritos en inglés; el resto, en español.

[9] Eliseo Diego: “Sobre la enseñanza de la literatura”, Ensayos, ob. cit., pp. 222-230.

[10] Véase Cintio Vitier: “Divertimentos, de Eliseo Diego”, Revista Cubana, La Habana, enero-diciembre, de 1946, pp. 156-159; Obras 4. Crítica 2, prólogo de Enrique Saínz, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2001, pp. 158-160; y José Lezama Lima: “Sobre Divertimentos de Eliseo Diego”, Orígenes. Revista de Arte y Literatura, a. III, no. 10, La Habana, verano de 1946, pp. 45-46.

[11] Véase Cintio Vitier: “Presentación de Eliseo Diego”, Casa de las Américas, La Habana, enero-marzo de 1994, pp. 9-12; Areíto, Estados Unidos, junio de 1994, pp. 36-39. (Palabras de presentación en el homenaje a Eliseo Diego en Guadalajara, México, con motivo de la entrega del Premio de Literatura de Latinoamérica y el Caribe “Juan Rulfo”).

[12] Excelsior, Ciudad de México, jueves 3 de marzo de 1994.

[13] Bibliografía:

  • Eliseo Diego: Obra poética, compilación de Josefina de Diego y prólogo de Enrique Saínz, La Habana, Ediciones UNIÓN/Editorial Letras Cubanas, 2001.
  • Eliseo Diego: Ensayos, selección y prólogo de Enrique Saínz, La Habana, Ediciones Unión, 2006.
  • Eliseo Diego: Cuentos, prólogo de Mayerín Bello, La Habana, Ediciones UNIÓN, 2004.
  • Eliseo Diego: En las extrañas islas de la noche, La Habana, Ediciones UNIÓN, 2010.
  • Eliseo Diego: Flechas en vuelo. Ensayos selectos, edición de Josefina de Diego y Antonio Fernández Ferrer, Madrid, Editorial Verbum, 2014.
  • Eliseo Diego: Una conversación en la penumbra, prólogo de Josefina de Diego, La Habana, Editorial José Martí, 2020.
  • Josefina de Diego: Un rumor apenas. Conferencias sobre Eliseo Diego y Fina García Marruz, La Habana, Ediciones Extramuros, 2019.
  • Acerca de Eliseo Diego, compilación y prólogo de Enrique Saínz, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1991.
  • Cintio Vitier: Divertimentos, de Eliseo Diego”, Revista Cubana, La Habana, enero-diciembre de 1946, pp. 156-159; Obras 4. Crítica 2, prólogo de Enrique Saínz, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2001, 158-160.
  • Cintio Vitier: “Eliseo Diego”, Diez poetas cubanos (1937-1947), antología, prólogo y notas de CV, La Habana, Ediciones Orígenes, 1948, pp. 147-148.
  • Cintio Vitier: “En la Calzada de Jesús del Monte”, Orígenes, La Habana, primavera de 1949, año VI, no. 21, pp. 53-59; Crítica sucesiva, La Habana, Ediciones Unión, 1971, pp. 217-229; Obras 4. Crítica 2, ob. cit., pp. 161-169.
  • Cintio Vitier: “La poesía de la memoria en [Eliseo] Diego”, Lo cubano en la poesía(1958), en Lo cubano en la poesía. Edición definitiva, prólogo de Abel E. Prieto, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1998, pp. 351-362.
  • Cintio Vitier: “Los libros de Eliseo”, Crítica sucesiva, ob. cit., pp. 447-451; y Obras 4. Crítica 2, ob. cit., pp. 170-172.
  • Cintio Vitier: “Recuento y alabanza de Eliseo Diego” (1985), Prosas leves(1993), Obras 11. Estudios y ensayos, prólogo de Enrique Saínz, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2014, pp. 299-304.
  • Fina García Marruz: “Ese breve domingo de la forma” (1970), Hablar de la poesía, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1986, pp. 396-401; Acerca de Eliseo Diego, compilación de Enrique Saínz, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1991, pp. 83-89.
  • Fina García Marruz: “En Neptuno”, Visitaciones(1970), Obra poética, prólogo de Enrique Saínz, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2008, 2 t., t. I, pp. 204-206.
  • Fina García Marruz: “Sí, el soplo del pánico” (1963), Visitaciones(1970), Obra poética, prólogo de Enrique Saínz, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2008, 2 t., t. I, pp. 365-366.
  • Fina García Marruz: “Envío”, Unión, La Habana, abril-junio de 1980, p. 55. (Poema dedicado a Eliseo Diego en ocasión de su sexagésimo aniversario).
  • Fina García Marruz: “Eliseo”, Habana del centro(1997), Obra poética, prólogo de Enrique Saínz, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2008, 2 t., t. II, p. 52.
  • Fina García Marruz: “Mirando los pinos graves y sonoros”, Umbral(1940-1951), Obra poética, prólogo de Enrique Saínz, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2008, 2 t., t. II, pp. 322-323.
  • José Lezama Lima: “Sobre Divertimentos de Eliseo Diego”, Orígenes. Revista de Arte y Literatura, a. III, no. 10, La Habana, verano de 1946, pp. 45-46.
  • Luis Amado-Blanco: “Jesús del Monte”, Información, “Blancos”, La Habana, 8 de septiembre de 1950, Juzgar a primera vista, La Habana, Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello y Ediciones Boloña, prólogo de Gustavo Pita Céspedes, 2003, pp. 29-30.
  • Luis Amado-Blanco: “En la Calzada”, Información, “Blancos”, La Habana, 12de septiembre de 1950, Juzgar a primera vista, La Habana, Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello y Ediciones Boloña, prólogo de Gustavo Pita Céspedes, 2003, pp. 31-32.
  • Luis Amado-Blanco: “Eliseo Diego”, Información, “Blancos”, La Habana, 15de septiembre de 1950, Juzgar a primera vista, La Habana, Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello y Ediciones Boloña, prólogo de Gustavo Pita Céspedes, 2003, pp. 33-34.
  • Jorge Luis Arcos: “El callado frenesí de Eliseo Diego”, Orígenes: la pobreza irradiante, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1994, pp. 161-172.
  • Josefina de Diego: “El reencuentro de papá y Gastón”, Encuentro de la cultura cubana, Madrid, invierno de 1996-1997, no. 3, pp. 7-8; Vivarium, La Habana, mayo de 1997.
  • Rafael Almanza: “Exterior, representación y juego en Eliseo Diego”, Encuentro de la cultura cubana, ob. cit., pp. 19-25.
  • Julio E. Miranda: “Sobre la narrativa de Eliseo Diego”, Encuentro de la cultura cubana, ob. cit., pp. 26-30.
  • Enrique Saínz: “Prólogo” al libro Obra poéticade Eliseo Diego, La Habana, Ediciones UNIÓN/Editorial Letras Cubanas, 2001, pp. 7-14.
  • Enrique Saínz: “Los ensayos de Eliseo Diego”, prólogo al libro Ensayos de Eliseo Diego, La Habana, Ediciones UNIÓN, 2006, pp. 7-10.
  • Rafael Almanza Alonso: Eliseo DiEgo: el juEgo de diEs?, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2008.
  • Breve cronología personal, familiar y literaria de Eliseo Diego, elaborada por su hija Josefina de Diego García-Marruz. (cubaliteraria.cu).