Ventura de la Vega (1807-1865)

Seudónimo de Buenaventura José María Vega y Cárdenas. Poeta y dramaturgo. Nació en Buenos Aires y murió en Madrid, adonde se trasladó a los once años. Discípulo de Lista y de Hermosilla, fue condiscípulo de Espronceda, con quien frecuentó la tertulia del Parnasillo, y se afilió a la sociedad liberal secreta Los Numantinos, en 1824, por lo que estuvo privado de libertad tres meses en un convento.

     Traductor, desde los diecisiete años, de Víctor Hugo, Duval, Delavique y Scribe, después del fugaz romanticismo de sus poemas primerizos, se mantuvo siempre dentro de la corriente neoclásica, en la línea de Moratín. Su matrimonio con la cantante Manuela Oreiro de Lema lo reconcilió con los poderes constituidos. Fue profesor y secretario de la reina Isabel II, miembro de la Real Academia Española de la Lengua, diputado a Cortes, director del Conservatorio de Música, gentilhombre de la corte y subsecretario de Estado, aunque siempre conservó su nacionalidad argentina.

     Dirigió el Teatro Español, donde su autoridad era reconocida por autores e intérpretes. Realizó unas ochenta traducciones y adaptaciones teatrales. Su primer drama original, El hombre de mundo (1845), se considera su mejor obra. Otros títulos suyos son Don Fernando el de Antequera (1847), Un hablador sempiterno (1859) y La muerte de César (1863), tragedia parodiada después por él mismo en La muerte de Curro Cejas (1866). En la última etapa de su vida, para ganarse el sustento, escribió libretos de zarzuelas como Jugar con fuego, La cisterna encantada, El marqués de Caravaca, Un tesoro escondido, y el libreto de la ópera El diablo predicador. Entre sus composiciones poéticas más características, se cuentan las dedicadas a la reina Cristina y a la defensa de Sevilla contra Espartero (1843).

     José Martí se refirió siempre a él con simpatía, y en su artículo “Poesía dramática americana”, escribió: “Visible es en las modernas tablas castellanas la ática savia que Ventura de la Vega—si allá educado, aquí nacido, a nuestro sol que enciende, crea e imprime—, infundió al renaciente teatro español”. Y en un apunte sobre intelectuales y artistas hispanoamericanos notables anotó: “¿Quién saneó la comedia? Ventura de la Vega”. (Tomado de OCEC, t. 3, p. 258).