M. de Z. José Martí utilizará este seudónimo para firmar sus artículos enviados a La Opinión Nacional de Caracas, siguiendo la fuerte tendencia de la época en la que escritores como Rubén Darío, Emilio Castelar y otros no firmaban con nombre propio sus notas. Posteriormente, Fausto Teodoro Aldrey, director del diario, a la hora de revelarle al público la identidad del exitoso colaborador oculto tras las siglas “M. de Z.”, lo presentó como un escritor cuyo estilo “tiene la limpieza, el brillo y las irradiaciones del diamante”.[1]

     A pesar de admitir no haber logrado descifrar la enigmática firma “M. de Z” Mercedes Rivas adelanta una sugerente interpretación, en su artículo “De la noticia a la crónica en las Escenas españolas de J. Martí”.[2] La firma quizás remita al apellido de la esposa de Martí, Carmen Zayas-Bazán. Se trataría entonces, dice Rivas, de una inversión de la tradicional fórmula “señora de”; así la firma que el autor utilizó en más de la mitad de las crónicas que envió a La Opinión Nacional podría entenderse como “Martí de Zayas”.

(Tomado de Pedro Araya: “Notas explicativas”, EUP (1891-1892), p. 1526).


Notas:

Véase Abreviaturas y siglas

[1] Esta frase corresponde al periodista, escritor y poeta colombiano Adriano Páez, con motivo del artículo que Martí dedicara a la muerte del presidente Garfield. Véase la nota 1 de la crónica “Muerte de Guiteau”, La Nación, Buenos Aires, 13 de septiembre de 1882, OCEC, t. 17, pp. 11-22. (N. del E. del sitio web).

[2] En un domingo de mucha luz: cultura, historia y literatura españolas en la obra de José Martí, Salamanca, Universidad, 1995, pp. 277-286.