Nuestro matrimonio es a las seis, en el Sagrario de la Catedral.—El espectáculo de una esperanza satisfecha, debe servir a V. siempre joven, de esperanza.—No haga esfuerzo por ir, si aún sigue enfermo, que allá iré yo a abrazarlo; pero si va, a nadie verá con más placer que a V. su amigo reconocido y cariñoso, que entiende sus penas y con parte de su alegría quisiera hoy aliviarlas,