[Nueva York] Feb. 19 [de 1889]
Mi señor:—
Esto es generosidad: calcular el viaje de los Souvenirs de Daudet[2] de modo que me lleguen en un día de nieve: Solo Momzonk,[3] el fiero y barbado Momzonk, sabe hacer estas cosas dignamente. Vayan de premio esos papelitos azules.[4] Por lo pequeño de la letra verá que el espíritu anda chico, y que tengo la mano helada;[5] pero ya sabe que a mí no me acobardan ni los fríos ni las penas, y si me acobardasen, una frase de los Souvenirs, en la página por donde se abrió el libro al azar, me volvería todo el valor. Es sobre los Goncourt:[6]—“Henriette Maréchal a sombré, c’est bien, on va se remettre à l’œuvre”.[7]
Y lo que me da más[8] gusto no es encontrar en mí esta fuerza, sino verla en Vd., a quien suponía yo más mohíno de lo justo por la pérdida, que ha hecho muy bien en echarse a la espalda. Para todo lo bueno lo hizo Dios, y sobre todo para artista, como que en realidad no tiene V. más penas que las que le vienen, a Vd. y a los que no tenemos más que bigote, de no poder conformar la vida con el arte. Estoy contento porque veo que lo está, con sus pinturas, que es uno de los pocos modos de asir la vida por las alas, y con ese caballero Llaneces,[9] que ha de ser persona de mérito para que Vd., que conoce hombres, lo distinga de la masa fea, y lo[10] quiera tan bien que me hace a mí quererlo. Ni una hebra del pincel es justo pedir a un pintor que vende tan bien sus cuadros, y habré de esperar a que la fama eche por acá alguna de esas joyas de que V. me cuenta,[11] y de las que nada mejor puede decirme que lo que me escribió en su última carta, y es que por el modo arrebatado y firme de pintar se le pareció Llaneces a Goya, que hacía cabezas con lápiz rojo a lo Rafael que he visto en su cartera de niño en Aragón;[12] y luego hizo sus cucuruchos de obispos[13] y sus cabezas sin ojos,[14] y una maja[15] que todavía no me he podido sacar del corazón. Es de mis maestros, y de los pocos pintores padres.[16] Pero lo que de su Llaneces me gusta más no es el arte, sino el candor y la honradez. Ni sé que sin eso se deje huella honda en carrera alguna.—No sé por qué veo delante de mí ahora un cuadro de fondo amarillo, como el color de oro de las naranjas de Valencia. Cuando las violetas estén para pobres, compre en mi nombre un ramo, y préndalo en la esquina del lienzo donde está pintando su amigo la dama a lo Luis Catorce.[17]—De otro pintor necesito ver algo, y ya sabe quién es;[18] ¡Vea que aún me quedan dos meses de invierno!
Pronto va a salir, con ilustraciones magnas, mi traducción del “Lalla Rookh”,[19] en que hay unas cuantas páginas del pobre Bonalde que esconde dignamente su infelicidad,—y del silencioso Tejera.[20] Como me den dos ejemplares, le mando uno. El libro es de lo más rico que puede salir de prensa alguna, y las láminas, de varias tintas, llevan al pie los nombres más famosos. Las láminas será lo único que Vd. verá: porque los versos…! Y tiene mucha razón; porque los estamos haciendo muy malos, y no con más jugo que sonoridad, que es como se deberían hacer. Bien puede desdeñarlos Vd. que tiene a sus hijos. La Dora de Tennyson es linda; pero Baky[21] más. Callo, porque a V. no le gustan las cartas largas. Su
[Ms. en CEM]
Tomado de Obras completas. Edición crítica, La Habana, Centro de Estudios Martianos, 2023, t. 31, pp. 231-233.
Notas:
Véase Abreviaturas y siglas
[1] Manuscrito en tinta negra, en cuatro hojas tamaño 18,5 por 25 cm.
[2] Referencia a Souvenirs de Mistral y a Souvenirs d’un homme de lettres, (1888), este último una especie de autobiografía de Alphonse Daudet.
[3] José Martí llamaba cariñosamente Momzonk al doctor Enrique Estrázulas, por su físico y color de árabe.
[4] Referencia a los recibos de los envíos monetarios de la parte correspondiente a Enrique Estrázulas de los pagos recibidos por el consulado uruguayo.
[5] “Por lo pequeño de la letra verá Vd. que el alma anda hoy muy triste”. [JM: “Carta a Gonzalo de Quesada”, Nueva York, 29 de octubre de 1889, EJM, t. II, p. 141. (N. del E. del sitio web)].
[7] Traducción: “Henriette Maréchal cayó, pues bien, volvamos a la obra”.
[8] Esta palabra añadida encima de la línea.
[9] En el manuscrito, siempre Llonesí. Referencia a José Llaneces.
[10] La “o” escrita sobre “a”.
[11] La “a” escrita sobre “o”.
[12] Alusión reiterada. “En Zaragoza […] se conservan con religioso fervor los primeros dibujos al creyón rojo de Goya, dulces y tiernos como los bosquejos de Rafael”. (“Artistas españoles” (traducción), The Hour, Nueva York, 1ro de enero de 1881, OCEC, t. 7, p. 377). En la novela Lucía Jerez, que se publicó originalmente en El Latino-Americano, en Nueva York, bajo el nombre de Amistad funesta, entre el 15 de mayo y el 15 de septiembre de 1885, Martí hace referencia a “un dibujo de Goya, con lápiz rojo, dulce como una cabeza del mismo Rafael”. (OCEC, t. 22, p. 263). Un año más tarde, en la crónica “Exhibición en New York de los pintores impresionistas franceses”, publicada en El Partido Liberal, de México, el 20 de julio de 1886, Martí vuelve a destacar el hecho de que “Goya […] dibujaba cuando niño con toda la dulcedumbre de Rafael” (OCEC, t. 24, p. 78). (N. del E. del sitio web).
[13] Referencia, al parecer, al Tribunal de la Inquisición, El entierro de la sardina y la serie de grabados Los caprichos.
[14] Al parecer, alusión a la serie Pinturas negras, que realizó Goya sobre los muros de la Quinta del Sordo, casa que adquirió en 1819. Fueron trasladadas al óleo en 1873 por el pintor y restaurador español Salvador Martínez Cubells y donadas al Museo del Prado en 1876.
[15] La maja vestida. [Pudiera tratarse, quizás, de La maja desnuda. En varias ocasiones, Martí se refirió también encomiásticamente a esta obra de Goya en cuyos ojos “se deja el alma presa” (“Los trabajadores se apaciguan”, La Nación, Buenos Aires, 19 de junio de 1886, OCEC, t. 23, p. 134), como “uno de los cuadros más maravillosos que haya salido de las manos humanas—cualquiera que sea la época donde uno busque” [“El desnudo en el salón” (traducción), OCEC, t. 7, p. 200], con la que confesó haber “hablado a solas” (“[Fragmento relacionado con los textos para The Hour]”, OCEC, t. 7, p. 18. (N. del E. del sitio web)].
[16] Véanse las crónicas “Exhibición en New York de los pintores impresionistas franceses”, ob. cit.; y “Nueva York y el arte. Nueva exhibición de los pintores impresionistas”, La Nación, Buenos Aires, 17 de agosto de 1886, OCEC, t. 24, pp. 75-82 y 91-95, respectivamente.
[17] Luis XIV.
[18] Esta palabra escrita sobre “maestros”.
[19] Lalla Rookh: An Oriental Romance. El extenso poema narrativo del escritor irlandés Thomas Moore, publicado por primera vez en Londres, en 1817, lo forman cuatro cuentos, de fuerte sabor romántico, en verso con pasajes en prosa. Son la invención del joven trovador que acompañó a Lalla Rookh cuando esta se dirigía desde Delhi, en la India, hasta Cachemira, para allí casarse con el joven rey de Bujara, a quien nunca había visto. Feramorz, el trovador, se presentó a Lalla Rookh como enviado del prometido para entretenerla durante el viaje, pero ella se enamoró de él y sufría pensando en su compromiso. Al llegar a su destino, sin embargo, la bella Lalla Rookh, que según Moore significa “mejillas de tulipán”, descubre que el apuesto trovador era el propio rey con quien se iba a casar. Fue traducido al español por José Martí,
El 18 de julio de 1887, la empresa editorial Estes and Lauriat, de Boston, le comunica a Martí que aún esperaba su traducción de Lalla Rookh, prometida para mediados de junio. Varios meses después, el 7 de marzo de 1888, le señalan la satisfacción por haber recibido la obra terminada, aunque seguían esperando el envío de la parte en prosa.
Se desconoce si finalmente apareció dicha edición a la que Martí se refiere y tampoco se ha encontrado el manuscrito de la traducción, en la que, como él señala colaboraron sus amigos, los poetas Juan Antonio Pérez Bonalde, venezolano, y Diego Vicente Tejera, cubano. Solo se conservan dos breves fragmentos traducidos por Martí. (OCEC, t. 21, pp. 473-474).
Además de esta carta a Estrázulas, Martí da cuenta también de su traducción del poema en las cartas a Manuel Mercado, a Manuel de la Cruz y a Gonzalo de Quesada, [Nueva York] 29 de marzo [de 1889], Nueva York, 3 de junio de 1890 y [Montecristi, 1ro de abril de 1895], OCEC, t. 31, pp. 244-247, EJM, t. II, pp. 204-206 y TEC, pp. 31-35, respectivamente. El 7 de marzo de 1891, Martí hace una lectura de fragmentos de su traducción del poema en la Sociedad Literaria Hispanoamericana. [Tomado de Pedro Araya: “Notas explicativas”, EUP (1891-1892), p. 1595 y TEC, pp. 39-40. (Nota modificada por el E. del sitio web)].
Otros textos relacionados:
- Emilio Ballagas: “Martí, traductor de Tomas Moore”, La prensa, Nueva York, 1940.
- Emilio Ballagas: “Lalla Rookh; el poema que Martí tradujo”, Archivo José Martí, La Habana, enero-diciembre de 1952.
- Félix Flores Varona: Mejillas de tulipán, prólogo de Lourdes Arencibia Rodríguez, Centro de Estudios Martianos y Eds. Ávila, 2006.
[20] Referencia a Diego Vicente Tejera o Felipe Tejera, ambos entonces en Nueva York.
[21] Una de las hijas de Enrique Estrázulas.

