“Después de esto—volver a la vida diaria!”
Y se saltó de un balazo el cráneo.
Comenzaron entonces a clamar todos los que necesitan del hombre.
Pasó la humanidad, y lo maldijo.
¡Oh poeta! Ahora, quién echará aceite en la lámpara!
¡Oh sufridor! quién abonará por el olvido de los torpes y de los indiferentes!
En la vida, es necesario que unos se consuman en beneficio de los otros.
Oyó: se levantó dolorosamente: compuso los huesos rotos de su cráneo, y siguió andando!
Tomado de Obras completas, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1991, t. 22, p. 274.
Notas:
Véase Abreviaturas y siglas
[1] Nótese la similitud del tema con los poemas “A Enrique Guasp de Peris”, El Eco de Ambos Mundos, México, 26 de marzo de 1876; “[No, música tenaz, me hables del cielo!]”, Versos libres y “[Cual de incensario roto…]”, Poemas en hojas sueltas, OCEC, tt. 14, 15 y 16, pp. 218, 143 y 196, respectivamente; con las cartas a Manuel Mercado, Nueva York, 13 de noviembre [de 1884], OCEC, t. 17, p. 394 y a Juan Bonilla, [Nueva York] 12 de junio de 1890, EJM, t. II, pp. 207-208; con el apunte para un drama, OC, t. 18, p. 179; y con el poema “Masa” de César Vallejo, en su libro España, aparta de mí este cáliz, Poesía completa, La Habana, Editorial Arte y Literatura, 1989, p. 378. (N. del E. del sitio web).

