Jesús
Según los Evangelios, el hijo de Dios y el Mesías anunciado por los profetas. Cintio Vitier afirmaba que, “sin la voz de los profetas hebreos y sin el mensaje de Cristo, al que llamó ‘el hombre de mayor idealidad del Universo’,[1] no es posible entender cabalmente a Martí, quien situó entre sus ‘verdades esenciales’, esta: ‘Jesús no murió en Palestina, sino que está vivo en cada hombre’”[2]. [3]
Notas:
Véase Abreviaturas y siglas
[1] JM: “Cuaderno de apuntes no. 14” [1886-1887], OC, t. 21, pp. 344-345.
[2] JM: “Maestros ambulantes”, La América, Nueva York, mayo de 1884, OCEC, t. 19, pp. 184 y 186, respectivamente.
[3] Cintio Vitier: La espiritualidad de José Martí, La Habana, Ediciones Vivarium, 2001; Obras 7. Temas Martianos 2, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2005, p. 231. [En el prólogo al Poema del Niágara, Martí escribe: “Como en lo humano todo el progreso consiste acaso en volver al punto de que se partió, se está volviendo al Cristo, al Cristo crucificado, perdonador, cautivador, al de los pies desnudos y los brazos abiertos”. (OCEC, t. 8, p. 148). Véase el poema “Muerto”, publicado en la Revista Universal, de México, el 25 de marzo de 1875 (OCEC, t. 15, pp. 79-82)].

