ESOS RELOJES QUE LOS PADRES DEJAN…

Si desaparezco en el camino,
recibirás con esta carta la leontina
que usó en vida tu padre. Adiós.
Sé justo.

Carta de Martí a su hijo

Esos relojes que los padres dejan al morir a sus hijos
todavía con el calor de su pulso,
ese único objeto suyo que todavía late y pueden traspasar,
esos relojes que van a seguir generosamente midiendo
una hora que ya no les pertenece,
esa única supervivencia suya que entregan a los hijos,
cuando la vida ya a ellos nada les regala,
lo tan modesto de ese regalo, lo tan efímero,
lo leve de ese gesto, es de pronto tan enorme
como el corazón del tiempo que sigue y seguirá ya sin todos,
la dádiva del Padre, inmedible, latiendo.

1971

Fina García Marruz

Tomado de Fina García Marruz: “Esos relojes que los padres dejan…”, Habana del centro (1997), Obra poética, prólogo de Enrique Saínz, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2008, 2 t., t. II, pp. 142-143.