El bello niño Tú sólo, bello niño, puedes entrar a un parque.Yo entro a ciertos verdes, ciertas hojas o aves.Tú sólo, bello niño, puedes llevar la ropaausente del difunto, distraída y remota.La ropa dibujada, el sombrero del ave.Tú sólo en ese reino indisoluble y gravehas tocado la magia de lo exterior, las cosasindecibles. Yo llevo la ropa maliciosadel que de muerte sabe y de amarga inocencia.Tú no sabes que tienes toda posible ciencia.Mas ay, cuando lo sepas, el parque se habrá ido,conocerás la extraña lucidez del dormido,y por qué el sol que alumbra tus álamos de orolos dora hoy con palabras y días melancólicos.Fina García Marruz Tomado de Las miradas perdidas, en Las miradas perdidas (1951), Obra poética, prólogo de Enrique Saínz, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2008, 2 t., t. 1, pp. 42-43.