Edgar Degas (1834-1917)
Pintor y escultor francés. Sus composiciones innovadoras, sus magistrales dibujos, y su perspicaz análisis del movimiento le convirtieron en uno de los maestros del arte moderno de finales del siglo xix. Estudió en la Escuela de Bellas Artes y desarrolló la técnica como dibujante, una de las características más sobresalientes de su arte. A partir de 1865, se influyó por el movimiento impresionista en ciernes, pero, a diferencia de estos, prefirió trabajar en su taller y no le interesó el estudio de la luz natural que tanto los fascinó. La mayor parte de su obra representa teatros, cafés, gabinetes y carrera de caballos.
Gran observador del ser humano ―sobre todo de las mujeres, centro de gran parte de su obra― tanto en sus retratos como en sus estudios de bailarinas, sombrereras y lavanderas, cultivó una objetividad absoluta, intentando atrapar las posturas naturales y espontáneas de sus modelos. En la década de 1880 comenzó a perder visión, trabajó la escultura y el pastel, y continuó atrapando la acción del momento. No gozó de gran fama en su época y su auténtica dimensión artística no habría de valorarse hasta después de su muerte. Entre sus obras figuran Mujer con crisantemos (1865), Los bebedores de absenta (1876), Ensayos de ballet (1876) y Fin d’arabesque (1877).
José Martí en su crónica “Nueva York y el arte. Nueva exhibición de los pintores impresionistas” declara su admiración por los cuadros de Degas, “profundos y lúgubres”, “con sus tristezas y sus sombras”.[1]
[Tomado de OCEC, t. 24, pp. 377-378. (Nota modificada ligeramente por el E. del sitio web)].

