Dedicatoria De José Lezama Lima

A Cintio Vitier Y Fina García Marruz [1]

Recuerdo de la noche en que nos reunimos, para conmemorar
la publicación de las cartas de Juana Borrero, con Doña Mercedes
Borrero, la única hermana viva que aún nos acompaña en la poe-
sía, en la amistad. En la poesía hechizada para seguir el curso de
las estaciones, en la amistad noble para esperar conversando la
llegada de la muerte de la maldición.
                                    J. Lezama Lima

A cuántos años luz está Juana de nosotros ahora? Su hechizo nos
cubre y su fuego nos quema todavía. Tú lo sientes, verdad, Leza-
ma, lo mismo que yo!
                                    Mercedes Borrero

María Luisa Bautista[3]      marzo, 14 – 1966
                                          Cintio Vitier Fina García Marruz
                         Lezama Lima

Como pasa guerreante por la poesía
que nos quema. Gracias siempre,
                            Teresita.

Tomado de La amistad que se prueba, estudio introductorio, transcripción, notas, cronología y bibliografía de Amauri Gutiérrez Coto, Santiago de Cuba, Editorial Oriente, 2010, p. 100.


Notas:

Véase Abreviaturas y siglas

[1] Juana Borrero: Epistolario, ordenación y notas a cargo de Cintio Vitier y Fina García Marruz, prólogo de Cintio Vitier, La Habana, Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias de Cuba, 1966, t. 1. (N. del E. del sitio web).

[2] Mercedes Borrero (1892-1980). Escritora y periodista. Hija del patriota y escritor Esteban Borrero y hermana de la poetisa Juana Borrero. Más conocida por Mercita, nació en Puentes Grandes, La Habana. Pasa a residir en Miami en 1976 y allí muere junto a su hija. A los once años escribió su primer poema.

[3] María Luisa Bautista (1918-1981). Contrajo matrimonio con Lezama Lima el 5 de diciembre de 1964 en la Iglesia del Espíritu Santo e impartió el sacramento el presbítero y poeta origenista Ángel Gaztelu. Fue secretaria del poeta y compañera de estudios de su hermana Eloísa Lezama Lima, quien cuenta lo siguiente: “Se enamoró secretamente de mi hermano, cuando tenían cuarenta y pico de años los dos. Entonces una vez que me voy de viaje, a Nueva York creo, entonces me dice: ‘Te tengo que decir algo muy grave. No puedo esperar a que vuelvas. Yo siempre he estado enamorada de tu hermano’. Yo me quedé atónita y le dije: ‘Yo creo que debes estar contenta porque el amor redime, pero no sé lo que él pensará’. Yo me fui de viaje y cuando volví se lo dije. Entonces mi hermano me contestó: ‘¡Qué cosa más comprometida!’ Ella era de familia como mormona o protestante. Yo me fui de Cuba y ella se quedó íntima de mi madre. La sacaba a pasear, la llevaba al teatro”. (Eloísa Lezama Lima: “María y Lezama: encuentros en la Habana”, Correspondencia entre José Lezama Lima y María Zambrano…, Javier Fornieles, comp., Editorial Espuela de Plata y Junta de Andalucía, Sevilla, 2006, p. 16).