UN PLACER
I
El humo entra en la noche como un manto
de sellada retórica, escribiendo.
A cada bocanada miro el canto
del fuego y de la hoja: me sorprendo
absorto ante el negror que me deslumbra.
¡Es la tiniebla santa y el cerrojo
de los espacios vírgenes! No alumbra
mi corazón aquí, ni ve mi ojo,
ilustre como un número en la sombra,
lo que parece ver en cada cita
del hombre con la piedra centelleante.
Dormido en su coloquio (¿acaso nombra
mi soledad?) el humo precipita
un placer a un silencio devorante.
II
Una aciaga política lo impulsa,
derrumbado y audaz, y ciegamente
(defendiendo su lámpara convulsa
como un niño perdido) abre la ausente
sustancia del terror. ¡Súbito espejo
a más vergel de oro, impenetrable:
¿qué opulenta penuria yo reflejo
en la estación sedosa, qué adorable
permiso el mundo de la casta hoja
dilata y borra con veloz ternura?
Entra en la noche, salta del olvido,
y ardiendo con mi carne me despoja
(cifra de la fruición y la amargura:
paño, león, esfinge) de sentido.
Tomado de El hogar y el olvido (1946-49), La Habana, Ediciones Orígenes, 1949, pp. 29-30; Obras. Poesía 1, compilación, prólogo y notas de Enrique Saínz, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2007, pp. 207-208; Vísperas (1938-1953), prólogo de Enrique Saínz, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2007, pp. 207-208.
Véase Abreviaturas y siglas

