San Ignacio de Loyola (1491-1556)
Es una de las figuras más influyentes de la historia de la Iglesia católica, conocido como el fundador de la Compañía de Jesús (los jesuitas) y autor de los Ejercicios espirituales. Nacido como Íñigo en el castillo de Loyola, en Azpeytía (Guipúzcoa, País Vasco), fue el menor de trece hijos de una familia noble. En sus primeros años fue paje en la corte del rey Fernando de Aragón, llevando una vida propia de un caballero cortesano, inclinado a la vanidad, la disipación y las armas.
Su conversión religiosa se produjo como consecuencia directa de una grave herida sufrida durante la defensa de Pamplona frente a las tropas francesas (20 de mayo de 1521), cuando una bala de cañón le fracturó una pierna y le lesionó gravemente la otra. Durante su larga y dolorosa convalecencia en Loyola, pidió libros de caballerías para entretenerse, pero al no haberlos en el castillo, le llevaron la Vida de Cristo y las Flores Sanctorum. La lectura comparativa entre las gestas de los santos y las de los héroes mundanos le hizo tomar conciencia de la diferente calidad de los frutos de unos y otros pensamientos: los mundanos le dejaban “seco y descontento”, mientras que los espirituales le llenaban de “gozo y paz”. Fue entonces cuando experimentó una visión de la Virgen con el Niño Jesús que, según su propio testimonio, lo liberó para siempre de todo sentimiento impuro.
Una vez restablecido, en 1522 peregrinó al santuario de Montserrat, donde hizo una confesión general, colgó sus armas ante el altar de la Virgen y vistió un sayal de penitente, pasando después un año en la cueva de Manresa, entregado a la oración, la penitencia y la redacción de los primeros apuntes de sus Ejercicios espirituales. Posteriormente viajó como peregrino a Jerusalén (1523), pero los franciscanos custodios de los Santos Lugares le obligaron a regresar por no poder residir allí de forma estable.
Convencido de la necesidad de instruirse para poder ayudar mejor a las almas, inició a los 33 años sus estudios escolares en Barcelona, continuándolos después en Alcalá, Salamanca y, finalmente, en la Universidad de París (1528-1535). Soportó penalidades y fue encarcelado en dos ocasiones bajo la sospecha de ser un “alumbrado” (heterodoxo), pero siempre logró demostrar la rectitud de su doctrina. En París reunió a sus primeros compañeros (San Francisco Javier, Pedro Fabro, Diego Laínez, etc.), con quienes el 15 de agosto de 1534 pronunció en Montmartre los votos de pobreza, castidad y de ir a predicar a Tierra Santa. Al no ser posible el viaje a Jerusalén, el grupo se puso a disposición del Papa, y la Compañía de Jesús fue aprobada oficialmente por Paulo iii en 1540, siendo Ignacio elegido como su primer General. Murió en Roma el 31 de julio de 1556. Fue beatificado en 1609 y canonizado en 1622.

