Durante mucho tiempo trabajó como empleada doméstica de la familia Lezama Lima, convirtiéndose al correr de los años, por su lealtad y carácter de férrea “reciedumbre castellana”, en una presencia constante y fundamental en la casa de Trocadero 162. Decía el autor de Enemigo rumor que, “Baldomera […] fue una conciencia parlante, consejera, que solo veía peligros inmediatos o peligros en salmuera. […] Sus palabras de consolación eran equivalentes a los ungüentos que untaba en mi pecho. En algún instante de aquellas charlas crepusculares, Baldomera deslizaba verbos o palabras insólitas, que luego con el tiempo sorpresivamente iba encontrando en Góngora, en Quevedo, en Lope de Vega, en Cervantes”.[1] Con el nombre de Baldovina aparece en la novela Paradiso.