Lezama
En los universitarios
pasillos[1] de ayer lo veo.
Oro de ley, primogénito
verdadero.
¿De qué reino? Ese altivo
rostro de joven, ardor
vela, destino, y furor
del más vivo.
Él solo el verso imperioso
como rey que a todos manda,
él la ciega roca y solo
él el ámbar.
Honor al que a lo diverso
da aguja, códice o ave,
al que, abad en celda, el cierzo
cifra grave.
Al criollo de regodeo
y de impulsión, que dispares
ve Góngoras por Quevedos
esenciales.
Él necesita del coro
como un mar, él necesita
lo coral, pero va solo
a la cita.
Guarden los dioses la isla.
San Juan su pradera oscura,[2]
donde el otoño más fino
sopla y dura.
Tomado de Habana del centro (1997), Obra poética, prólogo de Enrique Saínz, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2008, 2 t., t. II, pp. 52-53.
Notas:
Véase Abreviaturas y siglas
[1] “Qué lindamente cae que Ud. haya dicho ‘pasillos universitarios’, y no ‘corredores universitarios’. Corredor equivale a goticismo, a oscuridad que se alza para picar en la luz. Pero pasillos es esencialmente criollo, y es como un paseo neptúnico, después de un examen matinal, y ver a las García Marruz, cantando la aguja del soneto y el suspiro habanero de 1940. Y casi toda su poesía va siendo ya como el recuerdo donde nos volvemos a encontrar”. (José Lezama Lima: “Carta a Fina García Marruz”, La Habana, mayo de 1955, La amistad que se prueba, estudio introductorio, transcripción, notas, cronología y bibliografía de Amauri Gutiérrez Coto, Santiago de Cuba, Editorial Oriente, 2010, p. 76).
[2] José Lezama Lima: “Una oscura pradera me convida”, Diez poetas cubanos. 1937-1947, antología, prólogo y notas de Cintio Vitier, La Habana, Ediciones Orígenes, Casa Úcar, García, s.a., 1948, p. 24.

