Surcando el mar, pidiendo a las inquietas
Olas del Golfo espacio y albedrío—
Al par llegamos, tú con tus poetas,
Yo con el mal de un alma en el vacío.
Los dos trajimos a esta tierra bella
Un sueño y un amor; algo de canto
En la voz juvenil, y algo de estrella
En ti de gloria, para mí de espanto.
Cantor y actor—son formas encarnadas
De tan íntimo ser, que el uno brilla
Con el fuego del otro:—así enlazadas
Mis palmas vi con tu feraz Castilla.
Joven tú, joven yo, los dos lejanos
De una tierra infeliz, presto supimos
Cuán pronto enlaza el corazón hermanos
Llorando al par la tierra que perdimos.—
Tú esperas: Yo no espero.—Tú confías
En porvenir mejor: yo miro al cielo—
Han de venir los venturosos días
De espacio claro y de incansable vuelo.
Hombre en la tierra, mi deber concibo:
Nadie hará más;—luchando como bueno,
Yo arrastro el muerto, semejando un vivo,
Y espero el fin, indómito y sereno.[2]
Tú no: tú marchas. Andar es la victoria,
Andar dejando por la tierra huellas.—
Aún tiene auroras la soberbia Gloria:
El manto de la Fama aún tiene estrellas.
Sube sin miedo, y si su rostro airado
El cielo a tu soberbia da en castigo;—
Ven sin temor, tu marcha no ha cesado:
Caerás en brazos de tu amante amigo.
México, 18 de marzo de 1876
El Eco de Ambos Mundos, México, 26 de marzo
de 1876.
[Mf. en Hemeroteca de la Universidad
Nacional Autónoma de México]
Tomado de José Martí: Obras completas. Edición crítica, La Habana, Centro de Estudios Martianos, 2007, t. 15, pp. 143-144.
Notas:
Véase Abreviaturas y siglas
[1] Este poema fue publicado con la siguiente nota preliminar de Nicolás Azcárate:
“No he podido resistir anoche la tentación de hacer un robo en obsequio de mis lectores. Sírvame de circunstancia atenuante mi deseo de complacerlos. / Al hojear el álbum de mi amigo Enrique Guasp de Peris, que tengo desde ayer sobre mi mesa, me han deslumbrado por su poderosa inspiración y conmovido hondamente, por el sentimiento que los ha dictado, los versos escritos en su primera página; y sin autorización ni consentimiento del autor, los he sacado del libro, para presentar hoy una perla a los abonados de El Eco. Dicen así:”.
[2] Nótese la similitud del tema con los poemas “[No, música tenaz, me hables del cielo!]”, Versos libres y “[Cual de incensario roto…]”, Poemas en hojas sueltas, OCEC, tt. 14, 15 y 16, pp. 218, 143 y 196, respectivamente; con el apunte “(Asunto)”, OC, t. 22, p. 274; con las cartas a Manuel Mercado, Nueva York, 13 de noviembre [de 1884], OCEC, t. 17, p. 394 y a Juan Bonilla, [Nueva York] 12 de junio de 1890, EJM, t. II, pp. 207-208; con el apunte para un drama, OC, t. 18, p. 179; y con el poema “Masa” de César Vallejo, en su libro España, aparta de mí este cáliz, Poesía completa, La Habana, Editorial Arte y Literatura, 1989, p. 378. (N. del E. del sitio web).

