San Pedro (¿-64 ó 67 d.n.e.)

Originalmente llamado Simón, es una de las figuras centrales del cristianismo primitivo. Su vida, narrada principalmente en el Nuevo Testamento, lo presenta como el primer discípulo en reconocer a Jesús como el Mesías, una confesión que, según la tradición, le valió el nuevo nombre “Pedro” (del griego “petros”, que significa “roca”) y el rol fundamental en la fundación de la comunidad cristiana.

     Originario de Bethsaida, Pedro era pescador en el lago de Genezareth cuando, junto a su hermano Andrés, fue llamado por Jesús para convertirse en “pescador de hombres”. A lo largo de los evangelios, su figura se caracteriza por su impulsividad, lealtad y, también, por sus debilidades, como su triple negación de conocer a Jesús durante la Pasión. Tras la muerte de Jesús, la tradición cristiana señala que Pedro se convirtió en el líder indiscutible de los apóstoles en Jerusalén, desempeñando un papel crucial en la predicación del día de Pentecostés y en la apertura de la comunidad cristiana a los gentiles, como lo ejemplifica su encuentro con Cornelio.

     La tradición sostiene que Pedro viajó a Roma, donde ejerció su ministerio hasta ser martirizado durante el imperio de Nerón. Según fuentes tempranas, pidió ser crucificado boca abajo por no considerarse digno de morir de la misma forma que Jesús. Su tumba, ubicada bajo el altar mayor de la Basílica de San Pedro en el Vaticano, es un lugar central de peregrinación, y su figura es considerada por la Iglesia Católica como el primer Papa, estableciendo la base de la sucesión apostólica.