El llamado Plan de Fernandina, concebido y organizado en el más estricto secreto por José Martí reunió, centavo a centavo, los fondos necesarios para desembarcar, en distintos puntos del país, tres expediciones simultáneas, “con armas para 400 hombres y abundantes pertrechos”,[1] en los vapores Amadís, Lagonda y Baracoa.

     “La cobardía, y acaso la maldad”[2] del coronel Fernando López de Queralta (negociante de armas, para algunos historiadores, como Ibrahim Hidalgo Paz,[3] era un espía al servicio de España, de Estados Unidos, o de ambos gobiernos)[4] frustraron el carácter sorpresivo de la insurrección,[5] pero la traición, “un puñal clavado […] en el corazón”,[6] no amilanó ni detuvo a Martí. En carta a José Dolores Poyo, le confiesa: “No tema de mí. Sé padecer y renovar […] Renaceremos”.[7] Al general Máximo Gómez, escribe: “Yo no miro a lo deshecho, sino a lo que hay que hacer”.[8] En Patria, el 19 de enero de 1895, ratifica: “no hay golpe que abata, no hay cobardía que aniquile, no hay denuncia que anonade, no hay traición que eche atrás a un pueblo capaz y ofendido que se determina a arrancar a un déspota pobre y torpe su decoro: Cuba está en el aire, y se condensa y crece”.[9]

     Véase el estudio de Enrique H. Moreno Plá: “El Plan de Fernandina”, Universidad de La Habana, julio-agosto de 1965, no. 174, pp. 125-151. (N. del E. del sitio web).

     Otros textos relacionados:

  • Enrique H. Moreno Plá: “Fernandina”, Patria, La Habana, enero de 1964.
  • Mary Cruz: “Martí y el Plan de Fernandina. ‘Yo no miro a lo deshecho, sino a lo que hay que hacer’”, Granma, La Habana, 24 de enero de 1969.
  • Carlos Ripoll: “Martí y los espías de España”, José Martí: Letras y huellas desconocidas, New York, Eliseo Torres & Sons, 1976, pp. 125-143.
  • Fernando Portuondo: “El Plan de Fernandina”, Bohemia, La Habana, 9 de abril de 1971.
  • Nydia Sarabia: “El Plan de Fernandina y los espías del diablo”, Anuario del Centro de Estudios Martianos, La Habana, 1982, no. 5, pp. 200-209.
  • Pedro A. García: “Martí y el Plan de la Fernandina”, Granma, La Habana, 5 de octubre de 1991.
  • Julio Batista y Mercedes Alonso Romero: “Revés, desasosiego, reinicio”, Bohemia, 21 de enero de 2005.
  • Raúl Rodríguez La O: “José Martí: el artede conspirar”, Revista de la Sociedad Cultural José Martí, La Habana, 2004, no. 12, pp. 13-14.
  • Guillermo de Zéndegui: “Fernandina. Jacksonville”, Ámbito de Martí, La Habana, P. Fernández y Cía., 1954, pp. 163-166.

Notas:

Véase Abreviaturas y siglas

[1] JM: “Carta al general Antonio Maceo”, Nueva York, 19 de enero de 1895, EJM, t. V, p. 24.

[2] JM: “Carta al general Máximo Gómez”, Nueva York [19 de enero de 1895], EJM, t. V, p. 23.

[3] José Martí. Cronología 1853-1895, 4ta edic., La Habana, Centro de Estudios Martianos, 2018, p. 157.

[4] César García del Pino, sin embargo, considera que el “plan fracasó por la ingenua indiscreción del coronel López Queralta, integérrimo patriota que, incautamente y confiado en la amistad, comunicó el proyecto al capitán del Amadís y este inmediatamente lo puso en conocimiento del dueño del buque, que lo denunció a las autoridades” norteamericanas. (César García del Pino: “Martí y la gestación de la guerra necesaria”, El Laborante y otros temas martianos, La Habana, Ediciones UNIÓN, 2006, p. 44).

[5] Aunque se pudo recuperar, en relativo poco tiempo, el material bélico incautado, gracias al valor ecuánime de Martí y sus más cercanos colaboradores, entre ellos el joven Manuel Mantilla, además de las hábiles gestiones legales del abogado norteamericano Horatio Rubens, que representaba los intereses del Partido Revolucionario Cubano, el mal ya estaba hecho. Fina García Marruz considera que del “fracaso de Fernandina, verdadero ‘pecado original’ de nuestra historia, […] dependió quizás el curso todo de la guerra y la muerte de Martí”. [“Las cartas de Martí” (1968), La Habana, La Isla Infinita, 2019, p. 16]. En la misma cuerda, Cintio Vitier asevera: “Allí, en aquella traición que desbarató el Plan de Fernandina, se sitúa el origen de innumerables desdichas nuestras, porque en aquel acto se concentraron, como en un solo punto y cifra, en un solo hombre que Martí no pudo encender, todas las fuerzas negativas que se oponen a la luz”. [Cintio Vitier: “Etapas en la acción política de Martí” (1962), Temas martianos. Primera serie, La Habana, Centro de Estudios Martianos, 2011, p. 65].

[6] JM: “El domingo de un cubano” (“En casa”), Patria, Nueva York, 19 de enero de 1895, no. 145, p. 3; OC, t. 5, p. 464.

[7] JM: “Carta a José Dolores Poyo”, [Nueva York, 17 de enero de 1895], EJM, t. V, p. 21.

[8] JM: “Carta al general Máximo Gómez”, Nueva York [17 de enero de 1895], EJM, t. V, p. 23.

[9] JM: “La sangre nueva” (“En casa”), Patria, Nueva York, 19 de enero de 1895, no. 145, p. 3; OC, t. 5, p. 467.