Orígenes: “Creo haber ayudado a crear una pequeña república de las letras entre nosotros. Una familia que con su novela, la lentitud de sus deseos, el cajón chino de sus llamadas telefónicas, la gravitación de sus paseos, las leyes graciosas de su gastronomía y la deliciosa tangencia de sus unidades familiares, avanza en el tiempo como un misterio y se resuelve —creación de un estilo posible—, como una ronda secular. Así la poesía se hacía costumbre y tenía familia. Y cuando más intentaba innovar, la tradición se le aclaraba, mostrándose más evidentes y metálicos sus fragmentos”. [José Lezama Lima: “Carta a Medardo Vitier”, La Habana, 11 de julio de 1953, La amistad que se prueba, estudio introductorio, transcripción, notas, cronología y bibliografía de Amauri Gutiérrez Coto, Santiago de Cuba, Editorial Oriente, 2010, p. 68. (Cartas cruzadas entre José Lezama Lima, Fina García Marruz, Medardo Vitier y Cintio Vitier)].

     “No le interesa a Orígenes formular un programa, sino ir lanzando las flechas de su propia estela. Como no cambiamos con las estaciones, no tenemos que justificar en extensos alegatos una piel de camaleón. No nos interesan superficiales mutaciones, sino ir subrayando la toma de posesión del ser. Queremos situarnos cerca de aquellas fuerzas de creación, de todo fuerte nacimiento, donde hay que ir a buscar la pureza o impureza, la cualidad o descalificación de todo arte. Toda obra ofrecida dentro del tipo humanista de cultura, o es una creación en la que el hombre muestra su tensión, su fiebre, sus momentos más vigilados y valiosos, o es, por el contrario, una manifestación banal de decorativa simpleza. Nos interesa fundamentalmente aquellos momentos de creación en los que el germen se convierte en criatura y lo desconocido va siendo poseído en la medida en que esto es posible y en que no engendra una desdichada arrogancia”. (José Lezama Lima: Orígenes, Orígenes. Revista de Arte y Literatura, La Habana, primavera de 1944, año I, núm. 1, p. 5).

     “Orígenes es algo más que una generación literaria o artística, es un estado organizado frente al tiempo. Representa un mínimum de criterios operantes en lo artístico y en las relaciones de la persona con su circunstancia. Será siempre, o intentará serlo en forma que por lo menos sus deseos sean a la postre sus realizaciones, un estado de concurrencia, liberado de esa dependencia cronológica que parece ser el marchamo de lo generacional. Desde hace más de quince años, eso que ahora se llama Orígenes, y que antaño se llamó Verbum, Espuela de Plata, Clavileño, Nadie Parecía, se muestra en su fase de riesgo y creación, olvidando el disfrute de todo declive crítico y el regusto de lo adquirido y acariciado. Esa concurrencia operada en Orígenes, se debía a su especial manera de trabajar la historia secreta, que existirá siempre que entre nosotros existan cuadrilleros, momentáneamente invisibles, que laboren dentro de la visión poética del acto naciente, de la poesía como búsqueda de la sustancia irradiante, o del protón pseudos”. (José Lezama Lima: “Alrededores de una Antología, Orígenes. Revista de Arte y Literatura, La Habana, 1952, año 9, no. 31, p. 64).

     “Un hecho como el de la revista Orígenes constituye una forma suprema de heroísmo donde todo invita a no seguir, a cambiar de rumbo, a ‘ganarse la vida’ haciendo cualesquiera de esas incultas y anti-inteligentes tareas remunerativas: periodismo, televisión, radio. Y quien dice revista Orígenes dice José Lezama Lima. Encarna él una actitud incomprensible por ahora y en el ahora que vivimos, ya que lo cómodo es lo otro, halagar las pasiones públicas, unirse a los gobiernos y a las oposiciones, bailar al son del pandero que en un sitio o en otro pueda atraernos las miradas y los aplausos de la mayoría. […] / Ignorar que de una actitud así están hechas las páginas mejores de la historia cultural de cualquier país es ignorar demasiado. […] / Cuando todo parece igualmente pasar y morir, se advierte que hay algo resistente, extraño a la desaparición y al polvo de la tumba. Ese algo es el fruto del espíritu, el producto de la obra realizada con los materiales indestructibles de la pura inteligencia y la pura creación”. (Gastón Baquero: “De la continuidad en el esfuerzo cultural: Orígenes (Diario de la Marina, 6 de marzo de 1955), Paginario disperso, selección e introducción de Carlos Espinosa Domínguez, La Habana, Ediciones UNIÓN, 2014, pp. 75-76).

     “Cuba no ha tenido desde el inicio de la República un movimiento literario tan importante, tan trabado, tan augusto como el del ‘Grupo Orígenes’, presidido por ese mago que se llama Lezama Lima. Creo que basta con nombrar algunos de sus componentes: Eliseo Diego, Fina García Marruz, Cintio Vitier, Gaztelu, Fernández Retamar, etcétera, para dar medida de su importancia, de sus conquistas, de su significación literaria”. (Luis Amado Blanco, entrevistado por Luis Gutiérrez Delgado para El Diario de la Marina, La Habana, 23 de marzo de 1958).

     “Orígenes significó la presencia aislada y firme, durante doce años, de un reducto de creación poética del que iban a salir nombres y obras perdurables. Significó también un rechazo a la desintegración circundante y un rescate de esencias cubanas profundas, frente a la invasora penetración cultural norteamericana. Significó, en fin, la apertura de modos de expresión que, alimentados con fuentes universales y no programáticas de poesía, enriquecieron las posibilidades creadoras de varias generaciones de poetas, incluso hasta nuestros días”. (Cintio Vitier: “Solo en la acción podemos vivir la belleza”, en Ciro Bianchi Ross: Las palabras de otro, La Habana, Ediciones Unión, 1982, p. 98).

     “Orígenes creyó en la poesía como vía de conocimiento y en el sentido trascendente de la realidad. En estas creencias, más que ideas (recordando la distinción de Ortega y Gasset), confluimos desde nuestro diverso catolicismo con los que no lo compartían, pues estos últimos practicaron de hecho la misma fe, aunque no lo declarasen, en una gnoseología poética que los llevó a interpretar la realidad desde otro absoluto: el de un sinsentido igualmente totalizador y trascendente a las cosas mismas. // […] Orígenes apostó por una cultura cubana universal. Eso implicaba asumir el ecumenismo martiano, en el tiempo y en el espacio, a la altura de nuestro tiempo. […] Esa obra desprendía de sí una eticidad del trabajo intelectual y artístico, lo que Martí llamara no solo una cultura sino una “cultura espiritual”, un saber de salvación, la apertura a todos los vientos del espíritu, partiendo de la autoctonía que nos enraíza en el mutuo injerto de lo hispánico y lo africano primigenios”. [Cintio Vitier: “El pensamiento de Orígenes. En diez puntos” (La Gaceta de Cuba, La Habana, enero-febrero de 1997; Revista Atlántica, Cádiz, España, 1997, pp. III-VII), Obras 4. Crítica 2, prólogo de Enrique Saínz, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2001, pp. 504 y 507, respectivamente].

     “Porque si de hablar de los méritos de ese grupo se trata hay que subrayar de inmediato que uno de los principales es precisamente el de haber conquistado para nuestra alma co­lectiva ese estrato de los símbolos o enig­mas que —a veces como traumas, a veces como revelaciones históricas— tenemos que interpretar en el proceso de nuestro autoconocimiento como pueblo”. (Gustavo Pita Céspedes: “Las tres filosofías de Orígenes, Contracorriente, La Habana, 1996, año 2, no. 3, p. 36).

     “Orígenes no fue solo una publicación, sino centro imantador de generaciones y de lo que luego se conocería como grupo de los origenistas. José Lezama Lima, su quehacer poético y su capacidad para aglutinar a quienes ejercían la poesía y el pensamiento, la música o la pintura, en lo que denominó ‘taller renacentista’, también hicieron de Orígenes motivo de rechazo para tendencias estéticas opuestas, destino que no parece abandonar la revista varias décadas después de su desaparición”. (Reynaldo González: “Orígenes y un debate necesario”, Espiral de interrogantes, La Habana, Ediciones Boloña, 2004, pp. 341-342).

     “Más que una revista, un grupo literario o un círculo intelectual, Orígenes fue una forma de pensar, un modo de hacer y creer y hasta una actitud ante la vida durante varias décadas. El escritor prefirió llamarlo ‘estado de concurrencia poética’ o ‘taller renacentista’ y destacó, como su mérito esencial, la coralidad del empeño. En la presentación del primer número de la revista homónima, el poeta escribía: ‘Queremos situarnos cerca de aquellas fuerzas de creación, de todo fuerte nacimiento, donde hay que ir a buscar la pureza o la impureza, la cualidad o descalificación de todo arte’. Esta vuelta a lo fundacional está presidida por una visión humanista del arte, asumido a la vez como revelación de la más alta belleza y como perfeccionamiento del hombre en el ejercicio del bien”. (Roberto Méndez Martínez: “Orígenes, destino y expresión poética”, Espacio Laical, La Habana, 2009, no. 4, p. 103).

“[…] Orígenes, ese formidable movimiento espiritual de la cultura latinoamericana, que situó la lírica y el ensayo en torno a la poesía a una altura en verdad universal, más allá de populismos y de estéticas de élite, supuestamente refinadas o exquisitas solo en un sentido intrascendente, hecho de puras sonoridades y temáticas ciertamente linajudas, pero que en las voces de algunos autores no pasaban de ser remedos empobrecidos o insuficientes, para adentrarnos en un diálogo genuino y enriquecedor con la realidad y con la vida”. (Enrique Saínz: “Prólogo” al libro de Fina García Marruz: Obra poética, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2008, t. I, pp. 5-6).

     “El Grupo Orígenes […] constituye el movimiento poético más importante de la cultura cubana, y no solo por la profusión de sus poetas, ni siquiera por su calidad sino, sobre todo, porque fue el primer movimiento que dotó a la poesía cubana de un carácter cosmovisivo, que profundizó en el conocimiento de la realidad desde un irreductible conocimiento poético, y, desde él, fijó en imágenes perdurables, universales, nuestra substancia, nuestro ser insular”. (Jorge Luis Arcos: “María Zambrano y la Cuba secreta”, en María Zammbrano: La Cuba secreta y otros ensayos, edición e introducción de JLA, Madrid, Ediciones Endymion, 1996, p. 19).

  Otros textos relacionados:

  • María Zambrano: “La Cuba secreta”, Orígenes. Revista de Arte y Literatura, La Habana, invierno de 1948, año V, no. 20, pp. 3-9; y La Cuba secreta y otros ensayos, edición e introducción de Jorge Luis Arcos, Madrid, Ediciones Endymion, 1996, pp. 106-115.
  • Gastón Baquero: “De la continuidad en el esfuerzo cultural: Orígenes”, Diario de la Marina, La Habana, 6 de marzo de 1955; y Paginario disperso, introducción de Carlos Espinosa Domínguez, La Habana, Ediciones UNIÓN, 2014, pp. 73-76.
  • Cintio Vitier: “Diez años” (1954), Para llegar a Orígenes, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1994; y Obras 4. Crítica 2, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2001, pp. 416-417. (Décimo aniversario de la fundación de Orígenes).
  • Cintio Vitier: “La aventura de Orígenes”, Fascinación de la memoria, selección y prólogo de Iván González Cruz, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1993; La Gaceta de Cuba, La Habana, 1994, pp. 2-13; Para llegar a Orígenes, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1994; y Obras 4. Crítica 2, ob. cit., pp. 461-489.
  • Cintio Vitier: “Coloquio Internacional ‘Cincuentenario de Orígenes’. Palabras de apertura”, Casa de las Américas, La Habana, junio de 1994; Credo, año I, núm. 3, La Habana, octubre de 1994;y Obras 4. Crítica 2, ob. cit., pp. 490-503.
  • Cintio Vitier: “El pensamiento de Orígenes. En diez puntos”; LaGaceta de Cuba, La Habana, enero-febrero de 1997; Revista Atlántica, Cádiz, España, 1997, pp. III-VII; y Obras 4. Crítica 2, ob. cit., pp. 504-508.
  • Cintio Vitier: “Orígeneses una fábula”, entrevista de Ciro Bianchi Ross, Oficio de intruso, La Habana, Ediciones Unión, 1999, pp. 87-101.
  • Fina García Marruz: La familia de Orígenes, La Habana, Ediciones Unión, 1997.
  • Jorge Luis Arcos: Orígenes: la pobreza irradiante, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1994.
  • Reynaldo González: “Orígenesy un debate necesario”, Espiral de interrogantes, La Habana, Ediciones Boloña, 2004, pp. 341-358.
  • Roberto Fernández Retamar: Orígenes como revista, Santa fe de Bogotá, Instituto Caro y Cuervo, 1994.
  • Gustavo Pita Céspedes: “Las tres filosofías de Orígenes, Contracorriente, La Habana, 1996, año 2, no. 3, pp. 36-41.
  • Roberto Méndez Martínez: “Orígenes, destino y expresión poética”, Espacio Laical, La Habana, 2009, no. 4, pp. 102-106.