Nicolás del Castillo

Fue condenado a sufrir prisión política y trabajos forzados, bajo la acusación de ostentar el grado de brigadier en la insurrección iniciada contra el poder colonial en 1868. Además del artículo “Castillo” y de la sección VI de El presidio político en Cuba, donde Martí se refiere a él, Fermín Valdés-Domínguez —condenado en 1871 a seis años de trabajos forzados como consecuencia del proceso que llevó a la muerte a los ocho estudiantes de medicina— escribió sobre Castillo el siguiente párrafo:

“La relación de nuestras penas no me hará olvidar nunca cómo murió Castillo. Contaba este más de sesenta años. Cansado de sufrir constantemente el palo del brigada, trabajaba una mañana con su azadón, al sol y mezclándose en su rostro la sangre de sus manos con el sudor de su frente, cuando vio llegar al brigada; aguantó con valor los golpes de su vara, pero no sin suplicarle, en la forma más humilde, que no le pegara más; el brigada contestó a sus súplicas apaleándole de nuevo; se irguió entonces Castillo, como animado por fuerza mayor a las suyas, y levantando con furia el azadón, lo descargó sobre la cabeza del brigada Uñate, dejándolo muerto en el acto, aún con el palo en la mano y en sus labios la sonrisa de la maldad. Los guardias dispararon sus carabinas sobre Castillo y casi al mismo tiempo expiraba a los pies del brigada” (El 27 de noviembre de 1871, octava edición —reproducción de la tercera—, preámbulo de Fernando Portuondo del Prado, La Habana, Universidad de La Habana, 1969, p. 111).

(Tomado de OCEC, t. 1, pp. 290-291).

Véase Abreviaturas y siglas