DIMENSIÓN FILOSÓFICA,

SOBRE TODO, EN SU SENTIDO DE LA VIDA

...continuación 4

     Hallamos en Martí, amigo de las profundas fuerzas naturales, disonancias subrayadas, del tipo de la siguiente:

The wild fertility of nature is felt in comparing our rigid names and reputations with our fluid consciousness.

     Otras veces Martí acentúa lo vital de la fe y el amor y hallamos igual voz que dice en Emerson:

Believe and love, —a believing love will relieve us of a vast load of care. There is a soul at the center of nature and over the will of every man, so that none of us can wrong the universe.

     Pueden hallarse en este ensayo otros asertos similares a los de Martí. ¿Influencia de lectura? La influencia no se efectúa si no hay afinidad. ¿Imitación? La imitación, en sí, es trabajo inferior. Por otra parte, las grandes concepciones no se imitan. La semejanza se explica, más bien, a virtud de que las mentes altas, de propensiones similares en su visión del mundo, concuerdan, sin saberlo, en gran parte de sus criterios y asertos. Aparte de que Emerson influyera en mayor o menor grado, a partir de 1880, año más o menos, en que Martí cae en el ámbito cultural norteamericano.

     La idea de unidad se halla en el uno y en el otro. Emerson escribe:

Show us an are of the curve, and a good mathematician will find out the whole figure. We are always reasoning from the seen to the unseen.

     Cuando se trata de declaraciones abarcadoras coinciden también. Así:

Our philosophy is affirmative and readily accepts the testimony of negative facts, as every shadow points to the sun. By a divine necessity every fact in nature is constrained to offer its testimony.

     Hay diferencias en el modo de componer. Cuando Martí escribe sentencias y se complace en reflexiones fuertes, las entremezcla con la peripecia o caso particular de su tema. En Emerson se da el ensayo filosófico puro. De ahí que en cualquiera de sus essays se declare más. En Martí hay más palpitación de realidad próxima a nosotros.

     Sería de interés estudiarlo a la luz de áreas filosóficas como las que hoy denominan “teoría del objeto”, Axiología y otras. Con respecto a la primera, sobre todo, habría mucho que precisar en los “entes” que maneja Martí, así reales como ideales. Se trata de una rama reciente de la filosofía, muy cultivada por los alemanes, Meinong señaladamente. En Axiología (teoría de los valores), que en parte tiene sus nexos con la “teoría del objeto”, también es incitante Martí. No es usual hasta hoy el examen de grandes escritores a tenor de ciertas “regiones” filosóficas.

     No podía yo proponerme ninguno de estos escrutinios en el presente capítulo. Porque este libro es de síntesis, y esos estudios son de especialidad monográfica. Además, por la extensión que tendría que dar al capítulo, resultaría desproporcionado con respecto a los demás. Dejo apuntada la especie: existen en los escritos de Martí materiales para los referidos exámenes.

     Toda la fuerza de Martí, como escritor, radica en tres condiciones suyas: la eficacia del estilo, la virtud personal (en las formas de sinceridad, bondad y otras) y la capacidad filosófica. Se dan las dos primeras en algunos escritores, sin que se acuse la tercera. En otros, la aptitud para lo filosófico queda casi sola, sin prosa condigna que la destaque ni tonos éticos que la ennoblezcan. La conjunción de las tres notas es muy poco frecuente. En el caso de Martí esas formas de revelación individual tienen el denominador común de una sensibilidad singular.

     No lo incluí en mi libro La Filosofía en Cuba[35] por ceder a una idea muy extendida, pero injusta: la de que son filósofos quienes originan doctrina, quienes ocupan cátedras de Filosofía y quienes escriben tratados sobre la materia, ya en lo histórico, ya en lo teorético, con exclusión de los escritores no especializados, pero dotados de la aptitud filosófica, con título para que se les llame pensadores. En realidad, creo que Martí debe figurar en el recuento de la Filosofía en Cuba. La merecida inclusión dependerá de que se trate el asunto a tono con su peculiaridad. Algunas de nuestras figuras menores en Filosofía distan mucho de ofrecer los contenidos existentes en Martí, diversos y fuertes, diseminados sin pretensión profesoral ni rigor de vocabulario filosófico. Iba a las realidades ontológicas, axiológicas, y en algún caso hasta epistemológicas, sin valerse de estos términos ni de otros de marca docente. Pero iba, y no pocas veces llegaba.

     Resta aclarar que, si atribuyo a Martí elementos pertenecientes a las ramas filosóficas mencionadas, eso no significa que él las trate teóricamente, por vía explicativa. Esto no lo hace nunca. En el caso de los valores (Axiología), no intenta clasificación alguna ni se propone examinar la naturaleza del “valor”, en sus varias apariciones. Lo que indico es la existencia, frecuentísima, de valores en el curso de sus escritos. Se le vivifican, los afirma, los acentúa. No pasa de eso, pero quien tenga sensibilidad filosófica se percata de ello y, sobre todo, asiste a un fenómeno de interés: la presencia de los valores, no en plano de explicación, no en instancia de conceptos, sino como vivencias.

En el caso de los “objetos” o entes, en la teoría que los abarca y dilucida, tampoco va tras la explicación. Lo que presenta es una notoria riqueza de objetos de todo linaje, de tal suerte que invita a clasificarlos. Y así en los demás contenidos filosóficos sobre los cuales he llamado la atención. Materia prima para elaboraciones teóricas, a más de reflexiones sobre puntos varios, principalmente éticos y concernientes al destino humano.

De Bergson, mucho, por el lado intuicionista, aunque no lo leyera. Semejante a Dewey, nada, como no sea la honradez intelectual. Martí sintió lo serio, lo solemne de la existencia. No lo sedujo el optimismo superficial. Califica la vida de “terrible”, pero dice que produce “goces suavísimos: pensar, amar”.[36]

Medardo Vitier

Medardo Vitier: “Dimensión filosófica, sobre todo en su sentido de la vida”, Martí, estudio integral, La Habana, Publicaciones de la Comisión Nacional Organizadora de los Actos y Ediciones del Centenario y del Monumento de Martí, 1954, pp. 279-299; Antología crítica de José Martí, recopilación, introducción y notas de Manuel Pedro González, Universidad de Oriente, Publicaciones de la Editorial Cultura T. G. S. A., México, D. F., 1960, pp. 498-512; Las ideas en Cuba (1938). La filosofía en Cuba (1948), palabras liminares de Cintio Vitier, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 2002, pp. 377-387; José Martí. Valoración múltiple, La Habana, Casa de las Américas, 2007, 2 t., t. 1 (edición al cuidado de Luis Toledo Sande), pp. 217-234.


Notas:

Véase Abreviaturas y siglas

[35] Medardo Vitier: La Filosofía en Cuba, México, Fondo de Cultura Económica, 1948; Las ideas y la filosofía en Cuba, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1970 y La ideas en Cuba / La filosofía en Cuba, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 2002.

[36] “La vida que suele ser terrible, suele ser inefable. Los goces comunes son dote de bellacos. La vida tiene goces suavísimos, que vienen de amar y de pensar”. (“Muerte de Emerson”, ob. cit., p. 321).