HORA DE VUELO [1]

Ganado tengo el pan: hágase el verso,—
Y en su comercio dulce se ejercite
La mano, que cual prófugo perdido
Entre oscuras malezas, o quien lleva
A rastra enorme peso, andaba ha poco
Sumas hilando y revolviendo cifras.
Bardo,[2] ¿consejo quieres? Pues descuelga
De la pálida espalda ensangrentada
El arpa dívea, acalla los sollozos
Que como mar en ira a tu garganta
Se agolparán, y en la madera rica
Taja plumillas de escritorio, y echa
Las cuerdas rotas al alegre viento.

Oh, alma! Oh, alma buena, mal oficio
Tienes: póstrate, calla, cede, lame
Manos de potentado, ensalza, excusa
Defectos, tenlos —que es mejor manera
De excusarlos, y mansa y temerosa
Vicios celebra, encumbra vanidades:
Verás entonces, alma, cuál se trueca
En plato de oro rico tu luciente
                                  Plato de hierro!
                                  Pero guarda, oh alma,
Que usan los hombres hoy oro empañado
      Ni de eso cures: que del oro labran                                                       fabrican de oro[3]
Joyas de mercader y barbilindo:
Las armas, no,— las armas son de hierro.

      Mi mal es rudo. La ciudad lo encona.
Lo alivia el campo inmenso: ¡otro más vasto
Lo aliviará mejor! —Y las oscuras
Tardes me atraen, cual si mi patria fuera
La dilatada sombra.
                                   Era yo niño
Y con filial afán[4] miraba al cielo.
¡Cuán pobre a mi avaricia[5] parecía
El amor del hogar! ¡cuán tristemente                                                         mi[6]
Bañado el rostro grave en llanto luengo                                                    ansioso[7]
Con mis hambrientos ojos perseguía
La madre austera, el coro
De alegres niñas, y el doliente padre
Ya de andar por la tierra fatigado,
Sin que jamás los labios ardorosos
Del enfermo voraz, envuelto en sombra
Su sed fatal de amor apacentasen:                                                              apaciguasen[8]
A ti te lo diré, mi verso amigo:
¡Muero de soledad, de amor me muero![9]

No de amor a odalisca: ese es un vino                                                         besos moros[10]
Que envenena y ofusca: no es hermosa                                                      Envenenan y ofuscan[11]
La fruta en la mujer, sino la estrella.
La tierra ha de ser luz, y todo vivo
Debe en torno de sí dar lumbre de astro.
Oh, estas damas de muestra! Oh estas copas
De carne! Oh estas siervas, a las plantas                                                 ante el dueño / que las manos
Que las enjoya y que las nutre echadas![12]
¡Te digo, oh verso, que los dientes duelen
De comer de esta carne!
Es de inefable
Amor del que yo muero,—del muy dulce
Menester de llevar, como se lleva
Un niño tierno, en las cuidosas manos
Cuanto de bello y triste ven mis ojos.                                                      el mundo encierra[13]

Del sueño que las fuerzas no repara
Sino de los dichosos, y a los tristes
El duro humor y la fatiga aumenta,
Salto, al sol, como un ebrio. Con las manos
Mi frente oprimo, y de los turbios[14] ojos
Brota raudal de lágrimas. Y miro
El sol tan bello, y mi desierta alcoba,
Y mi virtud inútil, y las fuerzas[15]
Que cual tropel famélico de ávidas
Fieras saltan de mí buscando empleo;—
Y[16] el aire hueco palpo, y en el muro
Frío y desnudo el cuerpo vacilante
Apoyo, y en el cráneo estremecido
En agonía flota el pensamiento,
Cual leño de bajel despedazado
Que el mar en furia a playa seca arroja.[17]
Y echo a andar, como un muerto q. camina,
Loco de amor, de soledad, de espanto!
Amar, agonía! Es tósigo el exceso
De amor! Y la prestada casa oscila
Cual barco en tempestad: en el destierro
Náufrago es todo hombre,—y toda casa
Inseguro bajel, al mar vendido!

¡Solo las flores del paterno prado
Tienen olor! Solo las seibas patrias
Dan sombra! Como en nube que el pie esquiva[18]
Por suelo extraño se anda;[19] las miradas
Injurias nos parecen, y el sol mismo
Más que en grato calor, enciende en ira.[20]
¡No están poblados de queridas voces[21]
Los aires de otros pueblos: y no vuelan
Del arbolar espeso entre las ramas
Los pálidos espíritus amados!
De carne viva y de mondadas frutas
Viven los hombres: —ay! Mas el proscripto
De sus entrañas propias se alimenta!
Tiranos! Desterrad a los que alcanzan
El honor de vuestro odio: ya son muertos!
Valiera más, oh bárbaros, que al punto[22]
De arrebatarlos al hogar, hundiera
En lo más hondo de su pecho honrado
Vuestro esbirro más cruel su hoja[23] más dura![24]
Mas no! mas no! La dicha es una prenda
De compasión de la fortuna al[25] triste
Que no sabe domarla: a sus mejores
Hijos,[26] desgracias da naturaleza:
Fecunda el hierro al llano, el golpe al hierro!

Tomado de José Martí: “Hora de vuelo”, Versos libres, Obras completas. Edición crítica, La Habana, Centro de Estudios Martianos, 2007, t. 14, pp. 109-113.


Notas:

Véase Abreviaturas y siglas

[1] Manuscrito en tinta roja. Esta es otra versión del poema “Hierro”.

[2] Se añade coma.

[3] Estas palabras añadidas con tinta negra, encima de: “del oro”.

[4] Tachado con tinta azul encima de esta palabra: “am[or]”.

[5] Esta palabra escrita con tinta negra, encima de, tachado: “ternura”.

[6] Esta palabra añadida encima de la “l” de “del”.

[7] Esta palabra añadida encima de: “grave”.

[8] Las letras “cigu” añadidas debajo de: “[apa]cent[asen]”.

[9] Por rotura del manuscrito no se leen los signos de admiración que aparecen en la versión anterior de este poema, titulada “Hierro”.

[10] Estas palabras añadidas encima de: “ese es un vino”.

[11] Estas palabras añadidas encima de: “envenena y ofusca”.

[12] Del que las nutre
y las enjoya besan.
(Este verso añadido debajo del anterior, ambos con un chelín y una pleca al comienzo).

[13] Estas palabras añadidas encima de la línea, a continuación de: “triste”.

[14] Esta palabra escrita encima de, tachado: “triste”.

[15] Tachada la línea siguiente: “Que mi pecho sofocan sin empleo”.

[16] Tachado a continuación: “palpo”.

[17] Se añade punto.

[18] Esta palabra y las tres anteriores escritas encima de, tachado: “incierta se anda”.
Del sol amparan!
Como en vaga
nube
(Esta variante añadida encima del verso anterior).

[19] Esta palabra y las tres anteriores escritas encima de, tachado: “el extraño suelo;”.

[20] Se añade punto.

[21] ¡No de voces
queridas puebla
el eco
(Esta variante escrita debajo del verso anterior, ambos con plecas al comienzo).

[22] Tachada la línea siguiente: “En lo más blando de”.

[23] Esta palabra añadida con tinta azul.

[24] La “a” escrita con tinta azul sobre “o”.

[25] La “a” de esta palabra escrita sobre “de”.

[26] La coma añadida con tinta azul.