[ESTAS QUE OFREZCO, NO SON

COMPOSICIONES ACABADAS] [1]

Estas que ofrezco, no son composiciones acabadas: son, ay de mí! notas de imágenes tomadas al vuelo, y como para que no se escapasen, entre la muchedumbre antiática de las calles, entre el rodar estruendoso y arrebatado de los ferrocarriles, o en los quehaceres apremiantes e inflexibles de un escritorio de comercio—refugio cariñoso del proscripto.

     Por qué las publico, no sé: tengo un miedo pueril de no publicarlas ahora. Yo desdeño todo lo mío: y a estos versos, atormentados y rebeldes, sombríos y querellosos, los mimo, y los amo.

     Otras cosas podría hacer: acaso no las hago, no las intento acaso, robando horas al sueño, únicas horas mías, porque me parece la expresión la hembra del acto, y mientras hay que hacer, me parece la mera expresión indigno empleo de fuerzas del hombre. Cada día, de tanta imagen que viene a azotarme las sienes, y a pasearse, como buscando forma, ante mis ojos, pudiera hacer un tomo como este, pero el buey no ara con el arpa de David, que haría sonora la tierra, sino con el arado, que no es lira! Y se van las imágenes, llorosas y torvas, desvanecidas como el humo: y yo me quedo, congojoso y triste, como quien ha faltado a su deber o no ha hecho bien los honores de la visita a una dama benévola y hermosa: y a mis solas, y donde nadie lo sospeche, y sin lágrimas, lloro.

     De estos tormentos nace, y con ellos se excusa, este libro de versos.

Pudiera surgir de él, como debiera surgir de toda vida, rumbo a la muerte consoladora, un águila blanca![2]

     Ya sé que están escritos en ritmo desusado,[3] que por esto, o por serlo de veras, va a parecer a muchos duro. Mas con qué derecho puede quebrar la mera voluntad artística, la vulgar sujeción a tradiciones extrañas e infecundas,[4] la forma[5] natural y sagrada, en que, como la carne de la idea, envía el alma los versos a[6] los labios? Ciertos versos pueden hacerse en toda forma: otros, no. A cada estado de alma, un metro nuevo. Da el amor versos claros y sonoros, y no sé por qué, en esas horas de florescencia, vertimiento, grata congoja, vigor pujante y generoso rebose del espíritu, recuerdo esas gallardas velas blancas que en el mar sereno cruzan por frente a playas limpias bajo un cielo bruñido.[7] Del dolor, saltan los versos, como las espadas de la vaina, cuando las sacude en ellas la ira, como las negras olas, de turbia y alta cresta que azotan los ijares fatigados de un buque formidable en horas de tormenta.

     Se encabritan los versos, como las olas: se rompen con fragor o se mueven pesadamente, como fieras en jaula y con indómito y trágico desorden, como las aguas contra el barco. Y parece como que se escapa de los versos, escondiendo sus heridas, un alma sombría, que asciende velozmente por el lúgubre espacio, envuelta en ropas negras. ¡Cuán extraño que se abrieran las negras vestiduras y cayera de ellas un ramo de rosas![8]

[José Martí]

[Mc. y Ms. en CEM]

Tomado de José Martí: Obras completas. Edición crítica, La Habana, Centro de Estudios Martianos, 2007, t. 14, pp. 83-85.


Notas:

Véase Abreviaturas y siglas

[1] Mecanuscrito en tinta azul. Al parecer se trata de otra versión de la presentación.

[2] A continuación, aparecen una primera versión manuscrita en tinta azul y una segunda mecanuscrita de los dos últimos párrafos de este prólogo. En el texto se reproduce la segunda. La primera es como sigue: “Ya sé que están escritos en ritmo desusado, que por esto, o porque lo sea de veras, va a parecer a muchos duro. ¿Mas con qué derecho puede quebrar la mera voluntad artística, la forma en que, como la carne de la idea, [tachado a continuación: ‘en’] envía el alma los versos a los labios [tachado: ‘esparcimiento (palabra ininteligible) rebo’] y florescencia [tachado: ‘del espí[ritu]’] vertimiento y rebose del espíritu, recuerdo esas gallardas velas blancas que en mar sereno cruzan por frente a playas limpias bajo un cielo [palabra ininteligible]. Del dolor, [tachado: ‘brotan’] saltan los versos como las espadas de la vaina, cuando las [tachado: ‘agita en’] sacude en ellas la ira, o como las negras olas de turbia [tachado: “cresta”] y alta cresta que azotan los ijares fatigados de un buque formidable, en hora de tormenta!— Se encabritan los versos, como las olas:—se rompen con fragor, y en [tachado: ‘indómito y trágico desorden’] indómito y trágico desorden, como las aguas contra el barco:— Y parece como que se escapa de los versos, escondiendo sus heridas, un alma sombría [tachado: ‘de faz seca’], que asciende, [tachado: ‘como’] velozmente por el lúgubre espacio, envuelta en ropas negras:—¡Cuán extraño que se abriera las negras vestiduras, y cayera de ellas un ramo de rosas!— [esta palabra y las tres anteriores escritas apaisadamente en el margen izquierdo]”.

[3] Se añade coma, siguiendo la versión manuscrita.

[4] Esta palabra y las dos anteriores, incluyendo la coma, añadidas con tinta azul en el margen superior de la hoja.

[5] A continuación: “sag[rada]”.

[6] En el mecanuscrito: “y”.

[7] Esta palabra añadida con tinta azul.

[8] Las palabras “Flor[es] del destierro!?”, con que termina este prólogo en OC, t. 16, p. 238, no aparecen en la primera versión manuscrita, y están añadidas con tinta azul en la copia mecanuscrita, unas líneas más abajo, en el margen derecho. Parece decir “Flor”, no “Flores”. A continuación: “Tomo mi libro solo y despacio!— // Árabe.— / Nada!— / ternura:”. En el dorso de esta hoja se lee, manuscrito en tinta azul: “A mi tierra / A una mujer buena / A mis amigos”.