OCTAVIO Tropieza, ríe, se excusa,nos perdona de antemanoque estemos viéndole y nuncalo veamos.Se esconde afuera, saluda,se disfraza de otro igual.Anda a veces con un rostroprovisional.Atiende la frente pálidasolamente. El ojo ocultala mirada justicieraque es tan pura.Todos creen conocerle.Se lo juzga algunas veces.Mas ¡cuidado! tiene ancestrosirlandeses.Y a lo mejor se nos marcha,vuelve a su marina casaa que el olvido o la sombraruja o arda.O vuelve a nuestro cariño,a las actas y a las lumbres,a aceptar lo más extraño:la costumbre.Fina García Marruz Tomado de Fina García Marruz: Habana del centro (1997), Obra poética, prólogo de Enrique Saínz, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2008, 2 t., t. II, pp. 55-56.