MOZART

(Martí)

Esa música está en el paraíso.
No ha visto a los proscriptos.
No es suya la tristeza
manchada de los hombres.
No hay peso, no hay caída
en ella: es un ascenso
de adelgazadas alas,
los blancos empañados
de un cristal, el óvalo
del rostro de una virgen.
Mas a veces se siente
que oyó llorar los ángeles.

Pero es niña esta música
y pronto olvida. ¡Qué salón
entonces, qué alada primavera,
qué pastorcillo de lujo!
¡Qué baile en una caja
de música que acalla
la chirriante llave
posterior! ¡Piadosas
apariencias, rizos, rayos de oro!
Dulzura de la edad
intacta, inermes juegos,
cristal tan fácil de quebrar,
pequeña orquesta de cuerdas,
redondo lago apacible,


rodeado de qué sombras!

Fina García Marruz

Tomado de Umbral 1940-1951 (poemas no incluidos en Las miradas perdidas), Obra poética, prólogo de Enrique Saínz, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2008, 2 t., t. II, pp. 350-351.