EN METAPA
Vamos a la casa en que nació Darío
en Metapa, antes llamado pueblo de Chocoyos,
y ahora ciudad Darío. Y la casa es pobrísima,
pegada a la tierra, como una raíz,
y parecida a la casa en que nació Sandino[1]
que era pobre también. Vemos la cama
del poeta, la cocina con gran piedra
para amasar la yuca y el maíz. El techo es de tejas
que llaman de doble agua. En la vitrina cerrada
libros y manuscritos, escasos. Voló el águila lejos
de aquí, pero aquí estuvo el nido. Aquí nació una nueva
música. Olvidó el dios Pan su flauta en una rama
que encontró el niño indio. (En algún parque vimos
la escultura de su rostro en figura de cemí).
Ídolo de la hermosura aquí, porque es prenda y miraje
del día de la justicia. No han debido llamar
a esta aldea Darío, sino dejarle el nombre
con que él la conoció y nombró, Metapa,
que suena a rostro de madre indígena, a raíz,
húmeda como el delantal de la sirvienta que nos crió.
Hay que amar la raíz, oscura, retorcida, fea quizás,
sin la que no serán la libertad y la hermosura
del árbol pleno en flor. Metapa suena a origen.
En el mercado de Masaya, pobre también, vi una cuna,
y pensé que era una cuna de esta tierra
en que nació Sandino y en que nació Rubén.
La cuna era de mimbre bien tejido, cálida como un huevo.
Parecía que iba a salir a navegar. Y entonces fue que me fijé en su forma, trabajada, elegante: Era un cisne.
Tomado de Viaje a Nicaragua (1987), Obra poética, prólogo de Enrique Saínz, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2008, 2 t., t. II, p. 29.
Notas:
Véase Abreviaturas y siglas
[1] Augusto César Sandino (1895-1934). Véase Fina García Marruz: “En Niquinohomo”, Viaje a Nicaragua (1987), Obra poética, prólogo de Enrique Saínz, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2008, 2 t., t. II, p. 30.

