ELISEO

Vienes de una infancia pura,
dulce y taciturno hermano,
como el pan de la ternura
de tu mano.

Ojos de lejana chispa
y fulgor impenetrable,
aunque nos miren amigos,
suaves hablen.

Te ve el Domingo paterno,
te oye el lagarto, una brasa,
y te aman los pinos pobres
de tu casa.

Y quisiéramos seguirte
por tu suave mundo extraño,
y pedirle a Dios que nada
te haga daño.

Y creemos consolarte
con risas, palabras, telas,
y eres tú quien en silencio
nos consuelas.

Fina García Marruz

Tomado de Habana del centro (1997), Obra poética, prólogo de Enrique Saínz, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2008, 2 t., t. II, p. 52.