Esteban Borrero Echeverría (1849-1906)

Esteban Borrero Echeverría (1849-1906), prócer de vario talento y originalísima personalidad, […] es el espíritu más intenso y rico de la generación de Arpas amigas. […] Borrero, aunque no acertó a expresarse plenamente en verso, fue, como escritor y como persona, el más poeta de todos ellos. Léanse Aventuras de las hormigas y El amigo del niño, modelos de prosa fina, y sus cuentos, tocados a veces de extraña fantasía. Su vida, además, es una interesantísima novela, desde las vicisitudes en la manigua del 68, pasando por episodios como el de su conocimiento de Varona en Camagüey, siendo él repartidor de pan. La casa de Borrero en Puentes Grandes llegó a ser el centro del modernismo naciente en Cuba, hasta la muerte de Casal. Allí se reunían en torno al poeta de Nieve, entre otros, la precoz y sensitiva Juana Borrero y los hermanos Carlos Pío[1] y Federico Uhrbach, promesas mayores de la nueva generación.[2] Pero Casal muere en el 93; Juana en Cayo Hueso en el 96; Carlos Pío en la guerra; y Borrero, abrumado de memorias amargas, perturbada su razón, acabó suicidándose en un hotel de San Diego de los Baños en 1906”. (Cintio Vitier: “Casal como antítesis de Martí. Hastío, forma, belleza. Asimilación y originalidad. Nuevos rasgos de lo cubano: ‘el frío’ y ‘lo otro’”, Lo cubano en la poesía (1958), en Lo cubano en la poesía. Edición definitiva, prólogo de Abel Prieto, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1998, pp. 213-214).

     “Represento en Borrero al self made man de los cubanos modernos, no porque sea único en la escogida especie, sino por la magnitud del esfuerzo, el calibre del obstáculo y las proporciones del triunfo alcanzado. […] Pocos, muy pocos de los cubanos modernos, están dotados de tan vigorosas y variadas aptitudes como ese médico y poeta, escritor originalísimo, pensador severo y profundo, docto en conocimientos antitéticos, artista consumado, causeur ingenioso, ameno y elocuente y satírico sin par, que vegeta olvidado en el aislamiento de pintoresco villorrio, casi desconocido, resignado y triste, devorando en silencio la nostalgia de mejores y más altos destinos”. (Manuel de la Cruz: Sobre literatura cubana, La Habana, Editorial Letras Cubanas, pp.174-175).

     “Borrero era un trabajador ciclópeo, pues trabajó siempre en dirección opuesta a sus inclinaciones verdaderas, uno de esos ‘caracteres cubanos’ que gustaba pintar Martí en sus crónicas de ‘En casa‘, destacando siempre el tesón de la voluntad o el carácter sobre los regalos de la inteligencia o el talento, uno de aquellos hombres de ‘virtud modesta y extraordinaria’, que vivían ‘en el mérito y en las entrañas de la oscuridad’,[3] y que, como el Luz de su retrato, se había también sofocado ‘el corazón con mano heroica’.[4] Sus notables trabajos científicos lo fueron más por ser los de un poeta sin tiempo para serlo. Era de los que cavan con las propias manos en el hielo y saben levantar de las dificultades un hogar propio, el decoro de una profesión. Tenía una de esas culturas robadas a la noche. Su casa de Puentes Grandes, a la que conducía un tren idílico, hay que contarla como uno de los logros de la imaginación y la poesía de la isla”. (Fina García Marruz: “Juana Borrero”, en Juana Borrero: Poesías, ensayo introductorio y compilación de FGM, La Habana, Instituto de Literatura y Lingüística, 1966, p. 14).

     “[Esteban Borrero,] uno de los caracteres más recios y de los talentos más polifacéticos de nuestro siglo xix”. (Cintio Vitier: “En el centenario de Juana Borrero”, Bohemia, 10 de junio de 1977).

      Otros textos relacionados:

  • Julián del Casal: “Esteban Borrero Echevarría”, Prosas, La Habana, Consejo Nacional de Cultura, 1963, t. I.
  • Medardo Vitier: “Elogio de Esteban Borrero Echeverría”, Estudios, notas, efigies cubanas, La Habana, Editorial Minerva, 1944, pp. 26-34.
  • Salvador Bueno: “Esteban Borrero Echeverría, médico, poeta y educador”, Bohemia, año 55, no. 25, La Habana, 21 de junio de 1963, pp. 67-69 y 97.
  • Juan J. Remos: El genio de Esteban Borrero Echeverría en la vida, en la ciencia y en el arte, La Habana, Imprenta “Avisador Comercial”, 1930.
  • Onelia Roldán Montoya: Esteban Borrero. Una vida ejemplar, Camagüey, Imprenta El Camagüeyano, 1917.
  • María Antonia Borroto: “Esteban Borrero, el conversante” (http://www.ellugareno.com/2018/01/esteban-borrero-el-conversante-por.html).
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Notas:

Véase Abreviaturas y siglas

[1] Véase Fina García Marruz: “Carlos Pío Uhrbach”, en Juana Borrero: Poesías, ensayo introductorio y compilación de Fina García Marruz, La Habana, Instituto de Literatura y Lingüística, 1966, pp. 38-50.

[2] Véase José Antonio Portuondo: “Apuntes sobre los Uhrbach”, Revista de la Universidad de La Habana, La Habana, no. 100-103, diciembre de 1952, pp. 39-72; y y Salvador Arias: “La revista Gris y Azul y los hermanos Uhrbach y Juana Borrero”, Revista Universidad de la Habana, La Habana, 1997.

[3] JM: “Carta a Sotero Figueroa”, [Nueva York, octubre de 1893], EJM, t. III, p. 424.

[4] JM: “José de la Luz”, Patria, Nueva York, 17 de noviembre de 1894, no. 137, p. 2; OC, t. 5, p. 271.