EL RETRATO DE CARLOS MANUEL DE CÉSPEDES Tan callado el maestro, y tan derecho.La tinta nueva, cuyo aroma vastoun tamarindo cruza más el rastrodel hurón, más el río contra el pecho. Tan callado el maestro, y tan derechosestos muchachos. El oscuro pañode su traje gastado por los añosqué les enseña, fiel. —Y tan derechos! Sueño y silencio de sus ojos parcos(su frente sola ilustra la pureza)qué austero juego amable han señalado Su perilla nocturna, el recio arcodel bigote. —Y en tanto que regresael maestro de siempre, tan callados!Eliseo Diego: En la Calzada de Jesús del Monte, La Habana, Ediciones Orígenes, 1949, p. 80.