Chilam Balam. Libros de Chilam Balam. Libros sagrados mayas que circularon en los asentamientos de Yucatán durante el siglo xvi. Es un conjunto heterogéneo de textos de diferentes épocas, presuntamente hijos de la tradición oral y agrupados bajo una denominación común: “libros del adivino de las cosas ocultas” (“Chilam”, “el que es boca”: título sacerdotal de quien se encargaba de la interpretación de la voluntad de los dioses, y “Balam”: brujo).
Tal y como los conocemos hoy, por su escritura y forma material, son europeos: traducciones hechas al alfabeto castellano de antiguos códices religiosos e históricos escritos en jeroglíficos, presentadas, generalmente, en cuadernos de papel con tapas de vaqueta. Su escritura es la que los frailes españoles adaptaron de la fonología de la lengua maya. Se sabe que sus interpretaciones están plagadas de errores, que falsean el sentido original y, además, adicionan materiales muy posteriores y ajenos, en particular colombinos españoles. Compilan textos religiosos, astrológicos de tzolkin (o calendario sagrado maya), crónicas de los principales acontecimientos históricos de este pueblo (como la dominación tolteca del Mayab y la destrucción de la Liga de Mayapán), elementos de medicina tradicional, rituales, e incluso, profecías, amén de textos bíblicos traducidos a lengua maya.
Quizás una de las razones para realizar estas copias, fuera el temor a la acusación de idolatría esgrimida por los conquistadores peninsulares en contra de los códices mayas, impulsada, especialmente, por el obispo de Yucatán, Diego de Landa, quien, en un auto de fe que se celebró en Maní, dispuso la quema de numerosos libros de pinturas y signos glíficos mayas. Las copias hoy existentes de los Libros de Chilam Balam no son las del siglo xvi, sino muy posteriores, algunas del siglo xvii. Incluso, se conocen copias diferentes para las mismas versiones, que incorporan nuevos errores de lectura, probablemente causados por el deterioro de los documentos que les sirvieron de fuente. Se conocen 18 versiones, nombradas según su procedencia. Las principales son las de Chumayel, Tizimín, Maní, Káua, Ixil, Kalkiní, Oxcutzcab, Nah, Teabo y Tekak. A partir de un fondo de contenido común, incorporan cada una su peculiar estilo y acontecimientos de la historia local.
Los cuadernos se han publicado por separado o como parte de alguna de las diferentes selecciones realizadas bajo el título unificador de Libros de Chilam Balam. La más importante y conocida, sin dudas, es la versión del poblado de Chumayel; su manuscrito, encontrado en el siglo xix, había sido propiedad del obispo de Yucatán Crescencio Carrillo y Ancona. Copiado a mano en 1868, fue editado por primera vez en 1913, según fotografías y edición de George B. Gordon, director del Museo de la Universidad de Pennsylvania. Está compuesto por fragmentos de textos relativos a mitos cosmogónicos, rituales, katunes (fórmulas simbólicas de iniciación) y escritos calendáricos e históricos sobre los principales grupos de Yucatán que narran la aniquilación de estos luego de la conquista española. El manuscrito fue robado de la Biblioteca Cepeda de Mérida, donde había sido depositado en 1915, y aunque se conoce que trató de ser vendido en los Estados Unidos en 1838 por la suma de siete mil dólares y, más tarde, por cinco mil, se ignora actualmente su paradero.
Con frecuencia, José Martí patentiza su admiración por estos textos con alusiones a su presunto autor, el Chilam Balam, calificándolo como “Moisés yucateco”,[1] “el Confucio de los yucatecos, […] anciano y virtuoso”,[2] y exigía, además, “devolver al concierto humano interrumpido la voz americana, que se heló en hora triste en la garganta de Netzahualcóyotl y Chilam”.[3]
[Tomado de OCEC, t. 12, pp. 276-277. (Nota ligeramente modificada por el E. del sitio web)].
Notas:
Véase Abreviaturas y siglas
[1] JM: “Sección constante”, La Opinión Nacional, Caracas, 13 de febrero de 1882, OCEC, t. 12, p. 201.
[2] JM: “Antigüedades mexicanas”, La América, Nueva York, junio de 1883, OCEC, t. 12, p. 85.
[3] JM: “[Fragmentos del discurso pronunciado en el Club del Comercio. Primera y segunda versiones]”, Caracas, el 21 de marzo de 1881, OCEC, t. 8, pp. 26 y 41-42, respectivamente.

