Amalivaca. En la mitología aborigen americana de los indios tamanacos, Dios creador del mundo y de los hombres; creador de la humanidad, del río Orinoco y del viento. Se cuenta que, tras el diluvio, que destruyó la primera raza humana, los dos únicos sobrevivientes, Amalivaca y su mujer, “comenzaron a arrojar, por sobre sus cabezas y hacia atrás, los frutos de la palma moriche, y que de las semillas de estas salieron los hombres y mujeres que actualmente pueblan la tierra”.

     Según Cintio Vitier, otro aspecto del mito que debió impresionar a José Martí, descrito por su gran amigo venezolano Arístides Rojas, en Estudios indígenas (1878), es que Amalivaca les fracturó las piernas a sus hijas “para imposibilitarlas en sus deseos de viajar y poder de esta manera poblar la tierra de los tamanacos”, señalando así a los indígenas el camino de la fidelidad a lo propio, de la autoctonía, que es para Martí el camino fundamental de América.[1] Amalivaca se conoce también como Amaruaca y Amarivaca.

[Tomado de OCEC, t. 19, p. 326. (Nota modificada por el E. del sitio web)].


Notas:

Véase Abreviaturas y siglas

[1] JM: Nuestra América. Edición crítica, prólogo y notas de Cintio Vitier, La Habana, Centro de Estudios Martianos, 2006, pp. 68-69.