Eduardo Zamacois y Zabala (1842-1874)

Pintor español, hermano del actor Ricardo Zamacois. Discípulo de Federico Madrazo en España, y de Meissonier en Francia. Sus cuadros de costumbre gozaron de gran fama en París, en cuyas exposiciones logró más importantes premios que en las españolas. Fue Caballero de la Legión de Honor y en la Exposición de 1877 se develó un diploma a su memoria.

     Obtuvo mucha fama con sus cuadros y fue tan solicitado como Mariano Fortuny. Entre sus lienzos más notables figuran: Los bufones del siglo XVI, El amor platónico, La educación de un príncipe, Un paje de Carlos IV, Oficiales de guardia, Los Quintos, Los mosqueteros bebiendo, Los pobres de España, La primera espada, El refectorio de San Onofre en Roma, Un violinista, Últimos momentos de Cervantes, Episodios de la guerra de Independencia, El refectorio de los trinitarios en Roma, El guarda campestre, Un hombre de amor, Una maja, Fraile componiendo su peluca, Mientras llueva, Un confesionario, Jaque mate, Mlle. Stewart y La vuelta al convento.

     De acuerdo con José Martí, “Zamacois […] saca la cabeza a casi todos los pintores modernos”.[1] Para él “fue un pintor filósofo […] sus cuadros eran sólidos, el dibujo de acero, el color de fuego […] Son ideas eternizadas, opulentos de luz, magistrales de técnica. Revelan la individualidad de un verdadero hijo del genio”. // “Fue un gran crítico: apuntó alto y dio en el blanco. Al ver las heridas del corazón humano trató de curarlas. Fue un verdadero hijo del arte, y defendió a su madre verdadera: la libertad”.[2] Véase David Leyva González: “Eduardo Zamacois”, Notas de un poeta al pie de los cuadros, La Habana, Centro de Estudios Martianos, 2016, pp. 181-185.

[Tomado de OCEC, t. 23, pp. 248-249. (Nota modificada por el E. del sitio web)].


Notas:

Véase Abreviaturas y siglas

[1] JM: “La revolución del trabajo”, La Nación, Buenos Aires, 7 de mayo de 1886, OCEC, t. 23, p. 89.

[2] JM: “Uno de los grandes pintores modernos. La carrera y las obras del español Eduardo Zamacois” (traducción), The Sun, New York, 30 de octubre de 1881, OCEC, t. 7, pp. 417 y 424, respectivamente.