Los heraldos negros
Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé![2]
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma… Yo no sé![3]
Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;[4]
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.[5]
Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.[6]
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.[7]
Y el hombre… Pobre… pobre! Vuelve los ojos, comov[8]
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.[9]
Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé![10]
Tomado de Los heraldos negros (1919), Poesía completa, edición crítica y estudio introductorio de Raúl Hernández Novás, La Habana, Editorial Arte y Literatura / Casa de las Américas, 1989, p. 3.
Poemas de César Vallejo en Martí, el Maestro.
Notas:
Véase Abreviaturas y siglas
[1] Escrito en marzo de 1917, fue leído por el autor en una fiesta artística en casa de Macedonio de la Torre, el 10 de junio del mismo año. Publicado en Mundo Limeño y en La Reforma, de Trujillo. Véase el ensayo de Gastón Baquero: “A los cincuenta años de Los heraldos negros” (1967), Una señal menuda sobre el pecho del astro. Ensayos, selección y prólogo de Remigio Ricardo Pavón, Holguín, Ediciones La Luz, 2014, pp. 280-283.
[2] Variantes de la versión original:
¡Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!
[3] se empozara en el alma… ¡Yo no sé!
[4] Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas,
[5] o los heraldos negros que nos manda la Muerte!
[6] de alguna fe adorable que traiciona el Destino.
[7] Son esos rudos golpes las explosiones súbitas/ de alguna almohada de oro que funde un sol maligno.
[8] Y el hombre… ¡Pobre… pobre! Vuelve los ojos como
[9] se empoza, como un charco de culpa en la mirada…
[10] ¡Hay golpes en la vida, tan fuertes!… ¡Yo no sé!

