Galope Inacabado

(28 enero 1895...)

FRAGMENTO

“Eran hace cien años estas ciudades,
aldeas; estas bahías, arenales; y la tierra
entera, dominio de un señor altivo y
perezoso, que regía a sus hijos como a
vasallos, y con el pomo de su látigo
escribía sus leyes, y con el tacón de sus
pesadas botas las sellaba”.[1]

[José Martí]

1

De nuevo le rodea un sordo estruendo
de taladros y de perforadoras,
un bullicio sin fin de rotativas
o gárgaras de hierro.
Se compra una gramática y contesta
a los que le rodean, con su idioma.
Sube las escaleras de un periódico,
abre de par en par una ventana
y todo un continente desemboca!

 

2

Un torrente de búfalos
anegando llanuras y cañones,
montañas donde encallan diligencias
perseguidas por hombres a caballo,
arenes que descarrila ese bandido
que surge entre las cruces de una guerra!
Descubre héroes ocultos
bajo un montón de condecoraciones,
guerreros, generales,
aquellos que se mueren
en una pobre cama hipotecada,
junto a diplomas áureos que acreditan
su legal condición de presidentes.

 

3

Escribe, escribe, escribe…
Los ríos, los poetas, le saludan
en cuanto los desata por su lengua;
un constructor,
un hombre con martillo, un carpintero,
un gigante con barbas, un monarca
con un cetro de yerbas, un poeta que se alza
en medio de un gentío,
u hormigas que le suben por las piernas,
de tejados con miles de cabezas
y pañuelos, gritando,
oyéndole ese trueno o catarata
que por sus labios rompe o se despeña
tatuando todo el mapa de selvas y de ríos,
de ciudades y negras chimeneas,
de obreros que a su oficio van cantando,
de seres que fornican libremente
multiplicando manos y labores,
graneros, instrumentos, herramientas,
aperos de labranza y de progreso,
iglesias, carreteras, altos puentes,
ciudadanos, soldados y poetas,
moviendo la montaña hacia la aurora.

 

4

Escribe, lucha, escribe…
Filósofos, diamantes, vivas vetas,
árboles, oradores agitados,
moviendo en el olvido largos brazos;
crítico o señores
armados de una lupa y una regla
ladeando la cabeza negativa,
velando neologismos y esas formas
que rompen los pinceles y las plumas
para que pueda circular el aire
y oree el corrompido necrocomio.

 

5

Escribe, sangra, escribe…
Una nación desfila íntegramente
mostrando insospechadas contexturas,
la arcilla original, los minerales,
las raíces profundas de una raza
que surge ante el tam-tam de unos guerreros
o jinetes pintados que circulan
en torno de ese carro arrodillado,
rodeado de cadáveres con flechas!

 

6

Escribe, vela, escribe…
Un pueblo, una nación de agricultores,
de colonos con rifles y guitarras,
un pueblo de arquitectos,
de pequeños y grandes propietarios,
y activos accionistas.
Una nación de pesas y negocios,
con hongos de cristal donde una cinta
brota indicando al mundo lo que cuesta
una taza de arroz o un trasatlántico;
una nación de bolsas o de globos cautivos,
de trenes y de túneles,
de largas chimeneas, de puentes y represas,
de avisos y carteles,
de postes de telégrafo, de señales de tránsito,
una nación, un pueblo, un continente.

 

7

Escribe, vela, escribe…
Renueva las semblanzas o apariencias,
destaca los perfiles enterrados;
sucesos, cataclismos, explosiones,
lívidos anarquistas
con azufre en los ojos y bolsillos,
guardias asesinados que aún sostienen
el niño que solloza en la humareda,
convictos, bailarines que saludan
terminando la danza de la muerte
sobre esa plataforma de horca o escenario.

 

8

Escribe, excava, escribe…
Batallas o fulgores
de gritos o de incendios, hombres llenos
de libertad por dentro, seres altos
que traen una bandera y que declaran
que el viento la estremece en todo mástil!
Huesos independientes o funerales piras,
ejércitos, patriotas y tambores
y unos dueños que marchan a sus islas
colonos de uniforme que lamentan
que la ·sangre manchara el algodón.
Pérfidos mercaderes que recogen
sus promesas o equívocas balanzas
ante un vasto murmullo o multitud
que viene a levantar un capitolio!

 

9

Escribe, excava, busca
semillas de esa luz o independencia.
Escribe, identifica lo ignorado,
reconoce laureles indudables,
historias, heroísmos, fulgores del clarín,
jirones de batalla,
despedazados mármoles al golpe
de las revoluciones y gentíos,
escribe estableciendo sus palabras,
instituyendo luces y caminos;
escribe, narra, evoca
las vertientes del fondo, los abismos,
escribe, rememora
cúspides de la sangre libertada.

 

10

Mira el enorme pueblo,
contempla el tajo súbito, los bandos,
que divide una línea de eslabones,
hombres al Sur y al Norte,
fusiles en los hielos y en los ríos,
y en medio seres negros cantando con guitarras,
¡manzana de discordia la cadena!
Combates, destrucciones,
un estratega o general en jefe
frente a un enorme general en copas
que se cubre de heridas y medallas,
un general que rompe formaciones
a golpes de pulmón, a botellazos.

 

11

Escribe, tiembla, escribe…
Escucha un hondo golpe, un seco golpe,
un golpe repetido, intermitente,
unas manos, un hacha, un instrumento de trabajo,
un hombre, un leñador, un abogado,
un presidente que de negro viste,
un leñador cortando tradiciones,
mentiras y cadenas.
Un presidente, un hombre con patillas,
una cabeza que se inclina al breve
relámpago mortal
que la vacía,
un actor de repente, un asesino,
que cruza en una pierna el escenario,
un asesino huyendo,
un presidente, un presidente inmóvil
de donde sale un leñador de niebla,
una forma de amor o de rocío,
un presidente inmóvil en un palco,
en un teatro donde el mundo grita,
un hombre que termina, mientras vuelve
a sonar ese golpe en lo profundo,
unas manos, un hacha, un instrumento de trabajo,
un leñador cortando tradiciones,
mentiras y cadenas.

 

12

Escribe, mira, escribe…
Un continente, un pueblo,
una escalera
de estratos diferentes:
personas con sus altas y sus bajas,
señores con sus más y con sus menos;
un pueblo de familias, que agradece
al cielo el pan que comen;
un pueblo de familias, que cultiva
su clara condición maquinalmente.
Un pueblo que trabaja y que no sabe
el nombre de la amante del vecino;
una nación de pulcros campanarios,
coronados de cruces diferentes.
Una congregación de ciudadanos
con la constitución en el bolsillo,
un pueblo de gigantes que se ríen,
una raza de atletas que a la guerra
marchan con bayonetas y fonógrafos.
Escribe, observa, escribe…
Un pueblo de inventores
que hacen más abundante la alegría,
o simplifican grandes cataclismos
o a las amas de casa les anuncian
un pequeño adminículo que sirve,
para pelar cebollas sin verter una lágrima.

Justo Rodríguez Santos

Tomado de Orígenes. Revista de Arte y Literatura, La Habana, 1953, año X, no. 33, pp. 89-95.

     Otros textos dedicados a Martí en este número de Orígenes consagrado a su centenario:

  • José Lezama Lima: “Secularidad de José Martí”,Orígenes. Revista de Arte y Literatura, La Habana, 1953, año X, no. 33, 3-4.
  • Eugenio Florit: “Mi Martí”, Orígenes. Revista de Arte y Literatura, La Habana, 1953, año X, no. 33, 47-48.
  • Ángel Gaztelu: “Versos Patrios a Martí”, Orígenes. Revista de Arte y Literatura, La Habana, 1953, año X, no. 33, 64-66.

Notas:

Véase Abreviaturas y siglas

[1]  JM: “Historia.—Las doce de la noche”, La Opinión Nacional, Caracas, 14 de noviembre de 1881, OCEC, t. 9, pp. 99-108.