Autor del segundo evangelio. Su nombre romano (Marcos) y su parentesco con san Bernabé, un chipriota (Col. 4, 10), confirman su origen helénico. Lo más probable es que se convirtiera al cristianismo después de escuchar a san Pedro en Jerusalén y a partir de entonces fue intérprete del apóstol, que tenía escasos conocimientos de griego. San Pedro le llamó “hijo” (1 Pe. 5, 13), apelativo que indica los sólidos vínculos personales que existían entre ambos. Según afirma la tradición, escribió el evangelio en Roma basándose en las enseñanzas de san Pedro. Se cree que al final de su vida predicó en Alejandría y creó allí la primera Iglesia alejandrina, de la que fue obispo. Es el santo patrón de los notarios y su festividad se celebra el 25 de abril.