[ALLÁ ADENTRO ESTÁN COSIENDO LA BANDERA] [1]

Allá adentro están cosiendo la bandera; han olvidado cómo es la de Narciso López y el propio Carlos Manuel tuvo que inventar otra de prisa; pero no importa, porque lleva los mismos colores. Todo se hace así, corriendo, con la radiante velocidad que pide una fiesta próxima. Las armas alcanzan, más o menos; pero al fin y al cabo, no son más que treinta y siete hombres.

     Afuera, Carlos Manuel está mirando por última vez su ingenio. No está mal, el ingenito, con sus calderas de vapor y todo lo otro. Pero parece mucho más grande; tanto, que Carlos Manuel sacude impaciente los hombros y respira tan hondo como puede. Pronto se lo va a quitar de encima.

     Pronto todos se van a quitar también de encima lo que estorbe. Las mujeres se quitarán las joyas y el cuidado de la porcelana; los abogados, las leontinas; los negros, las cadenas. ¡Tan fuerte es el ansia de respirar a pulmón lleno el aire libre, que se les ha ido a la cabeza! Por eso se hacen las cosas corriendo y de prisa. Aquí todos están locos. No pasan de treinta y siete hombres; pero no se puede esperar ni un minuto más.

     El jelengue durará cien años. Valmaseda no lo entiende; los cafetaleros de uñas sucias no lo entienden; los moderados no lo entienden; los norteamericanos, ni qué decir tiene. Tan pronto las cosas empiezan a marchar sobre sus rueditas engrasadas, allá vienen los locos en un bote. Se les olvida que no son bastantes para comenzar siquiera. No se dan cuenta de que no tienen siquiera lo indispensable.

No tienen —ese es el secreto— ni quieren. El diez de octubre de mil ochocientos sesenta y ocho esta Isla se arrancó la codicia del cuello y se la echó al diablo. Desde entonces no hay quién la entienda —ni quién pueda con ella.

Eliseo Diego

 

Tomado de Cuba, La Habana, octubre de 1968, núm. especial, no. 78, pp. [pp. 10-11].


Notas:

Véase Abreviaturas y siglas

[1] Aparece sin título, como el texto de Cintio Vitier publicado en este mismo número, aunque en la edición de las obras del autor de Vísperas, en el t. 11 (Estudios y ensayos) aparece con el nombre de “‘Giros aceptados’”.