EL MONUMENTO QUE MARTÍ NO TENÍA
El día 28 del presente mes, aniversario del nacimiento del Apóstol, se inaugurará en la Biblioteca Nacional la “Sala Martí”. Este es el monumento más digno de Martí que hasta ahora existe en Cuba —y el que más le placería. Con el beneplácito del director anterior de la Biblioteca Nacional, profesor Aurelio Alonso, tanto como del presente, capitán Sidroc Ramos,[1] tres acendrados martistas han acometido la magna empresa de crear la “Sala Martí” para investigadores nacionales y extranjeros. Estos tres beneméritos de la cultura cubana son Francisco Chavarry,[2] jefe de la “Colección Cubana” de la Biblioteca Nacional, y los martiólogos acrisolados Cintio Vitier y su esposa Fina García Marruz. El esfuerzo realizado por estas tres personas durante los últimos cuatro meses a fin de tener la colección martiana lo suficientemente adelantada como para inaugurar la “Sala” el día 28, ha sido extraordinario y acreedor a la gratitud de los martiófilos tanto como del pueblo cubano.
Esta iniciativa debió haberse realizado hace cincuenta años. Hoy será en extremo difícil conseguir infinito número de libros y folletos sobre Martí y hasta ediciones en un volumen o antologías de Martí, publicados hace muchos años en diversos países. El loable propósito de los iniciadores de la “Sala” es reunir en ella todo lo que de Martí se haya publicado en forma de libro o folleto en todas las lenguas y países del mundo, y todo lo que sobre Martí haya aparecido en libro o folleto tanto en castellano como en lenguas extranjeras. Muy ardua es la tarea que tienen por delante los dirigentes de la “Sala” para cumplir el programa que se han trazado. En esta ingente labor pueden ayudar muchísimas personas cultas. En las bibliotecas y archivos privados de Cuba estoy seguro de que existen ediciones raras e inencontrables ya de libros y folletos martianos o sobre Martí que la Biblioteca Nacional ni la “Sala Martí” poseen. Es de esperar que los dueños o custodios de estos tesoros bibliográficos donen a la “Sala Martí” tales libros y folletos. El lugar de un hombre está allí donde pueda ser más útil,[3] dijo Martí. Lo mismo puede pensarse de los libros. En ningún sitio son tan útiles como en una biblioteca pública. El libro no es una joya o un objeto de lujo que se atesora para regodeo artístico o vanidoso de su dueño. Para completar la colección martiana que ahora se inicia, se necesita de la cooperación y del patriotismo de cuantos cubanos posean libros, folletos, cartas, manuscritos de o sobre Martí, lo mismo que colecciones de trabajos periodísticos atingentes al Apóstol. A los encargados de la “Sala” les será fácil adquirir lo que en el futuro se publique, pero solo los que tengan en sus bibliotecas privadas libros y folletos ya agotados podrán llenar esta laguna si los regalan a la “Sala Martí”. Sé de varios cubanos que han donado ya valiosas colecciones de recortes, o de revistas, y aún hay alguno que se ha desprendido de preciosas ediciones originales inencontrables en el mercado. Si tan loable y generoso ejemplo cunde, la “Sala” se verá pronto enriquecida con libros y folletos indispensables, pero totalmente agotados.
La “Sala Martí” está especialmente destinada a investigadores extranjeros y cubanos y a reunir ejemplares de todos los libros, folletos, discursos y artículos que Martí publicó durante su vida, muy difíciles de encontrar hoy, así como todas las ediciones que de sus escritos se han hecho en gran número de países y en múltiples lenguas. Complemento indispensable de este cuantioso fondo bibliográfico o bibliografía activa, es decir, todo el material histórico y crítico que sobre el gran cubano se haya publicado, ya sea en forma de libro o folleto, ya en artículos o ensayos breves. A veces resulta más valioso un ensayo de treinta o cuarenta páginas que un libro de trescientas. Como se ve, esta es una labor colectiva y en ella pueden colaborar con gran provecho para la cultura cubana, muchos amantes de Martí que tienen olvidados en sus respectivas bibliotecas, materiales que si los donaran a la “Sala” serían de utilidad y provecho permanentes.
La “Sala Martí” es una institución que honra a Cuba. La estatura intelectual y moral del Apóstol ha ido creciendo durante el presente siglo, y seguirá creciendo en el futuro.[4] Ya en vida se había convertido en el escritor más leído y admirado que había en toda Hispanoamericana.[5] Hoy es una figura universal y su pensamiento ha sido traducido a muchas lenguas, y de países muy distantes han venido a Cuba ya varias personas muy doctas a estudiarlo y hacer sendas tesis doctorales sobre él. Para honra y prestigio de Cuba hay que ayudar con donativos a la formación de esta biblioteca especializada que tanto prestigiará a Cuba y a la cultura cubana.
El Mundo, La Habana, 27 de enero de 1968.
Textos relacionados con la Sala Martí de la Biblioteca Nacional José Martí.
Notas:
Véase Abreviaturas y siglas
[1] Sidroc Ramos Palacios (1926-2012).
[2] En Memorias y olvidos, Cintio recuerda: “[…] y de pronto llegó, rápido duende inolvidable, Paquito Chavarry, que me llevó al trabajo productivo a las afueras de La Habana y finalmente me hizo miliciano”. (Memorias y olvidos, La Habana, Letras Cubanas, 2006, p. 45).
[3] “El deber de un hombre está allí donde es más útil”. (JM: “Carta a doña Leonor Pérez Cabrera”, [Montecristi] 25 de marzo de 1895, TEC, p. 15).
[4] Véase Rubén Darío: “José Martí” (1895), Antología crítica de José Martí, recopilación, introducción y notas de Manuel Pedro González, Universidad de Oriente, Publicaciones de la Editorial Cultura T. G. S. A., México, D. F., 1960, pp. 3-11; Américo Lugo: “José Martí”, José Martí: Flor y lava. Antología, París, Sociedad de Ediciones Literarias y Artísticas, Librería Paul Ollendorf, [1910], pp. V-XLVIII; Juan Ramón Jiménez: “José Martí” (1937), Anuario del Centro de Estudios Martianos, La Habana, 1982, no. 5, pp. 300-302; Jorge Mañach: “Martí: ala y raíz” (1945), Martí en Jorge Mañach, selección, prólogo y bibliografía de Salvador Arias, La Habana, Letras Cubanas, 2014, pp. 97-101; Miguel Otero Silva: “Lección de Martí” (1947), Archivo José Martí, al cuidado de Félix Lizaso, La Habana, no. 14, enero-diciembre de 1949, pp. 495-496; Fina García Marruz: “José Martí” (1952), Ensayos, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2003, pp. 11-58; Gabriela Mistral: “La magia de Martí” (1953), La palabra viva de José Martí, selección, prólogo y notas de Carmen Suárez León, La Habana, Pablo de la Torriente Brau Editorial y Unión de Periodistas de Cuba, 2007, pp. 49-54; José Lezama Lima: “Secularidad de José Martí”, Orígenes, La Habana, no. 33 de 1953, pp. 3-4; María Zambrano: “Martí, camino de su muerte”, Bohemia, La Habana, 1ro. de febrero de 1953; Alfonso Reyes: “Martí a la luz de la nueva física”, Boletín de la Academia Cubana de la Lengua, La Habana, julio-diciembre de 1953; Medardo Vitier “Dimensión filosófica [de José Martí], sobre todo en su sentido de la vida”, Martí; estudio integral, La Habana, Comisión Nacional Organizadora de los Actos y Ediciones del Centenario y del Monumento de Martí, 1954; Federico de Onís: “José Martí: valoración”, Antología crítica de José Martí, ob. cit., pp. 13-21; Guillermo Díaz-Plaja: “Martí”, Antología crítica de José Martí, ob. cit., pp. 247-252; Manuel Pedro González: “José Martí, su circunstancia y su tiempo”, Indagaciones martianas, Universidad Central de Las Villas, 1961, pp. 53-82; Ezequiel Martínez Estrada: “Martí revolucionario”, Lunes de Revolución, núm. especial, 30 de enero de 1961, no. 93, pp. 4-5; Cintio Vitier: “Martí futuro” (1962), Temas martianos. Primera serie (1969), La Habana, Centro de Estudios Martianos, 2011, pp. 153-178; Alejo Carpentier: “Vigencia del pensamiento de Martí” (1966), La cultura en Cuba y en el mundo, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2003, pp. 231-238; Juan Marinello: “Martí: poesía” (1968), 18 ensayos martianos, La Habana, Ediciones UNIÓN y Centro de Estudios Martianos, 1998, pp. 287-349; José Coronel Urtecho: “Anotaciones sobre José Martí”, Casa de las Américas, La Habana, marzo-abril de 1984; Yuri Guirin: “José Martí: camino de perfección”, Anuario del Centro de Estudios Martianos, La Habana, 1988, no. 11, pp. 338-343; Gastón Baquero: “Cristo laico” (¿?), La fuente inagotable, Valencia, Pre-Textos, 1995, pp. 91-93; Andrés Sorel: “José Martí: un creador del siglo XIX para el siglo XXI”, José Martí: historia y literatura ante el fin del siglo XIX. (Actas del Coloquio Internacional celebrado en Alicante en marzo de 1995), Carmen Alemany, Ramiro Muñoz y José Carlos Rovira (eds.), pp. 75-86; Roberto Fernández Retamar: “Martí en su siglo y en los siglos”, Anuario del Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2003, no. 26, pp. 28-37; Roberto Manzano: “Mito y texto de José Martí”, Anuario del Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2008, no. 31, pp. 122-128; Pedro Pablo Rodríguez: “¿Con las doctrinas del Maestro?”, Anuario del Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2013, no. 36, pp. 18-23; Ernesto Cardenal: “Con Martí mirando las estrellas”, Casa de las Américas, La Habana, julio-septiembre de 2016; Luis Toledo Sande: “José Martí, revolucionario en todas partes”, Anuario del Centro de Estudios Martianos, La Habana, Centro de Estudios Martianos, 2019, no. 41, pp. 78-83.
[5] Véase Manuel Pedro González: “Martí, creador de la gran prosa modernista”, Indagaciones martianas, Universidad Central de Las Villas, 1961, pp. 141-193.

