MANUEL PEDRO GONZÁLEZ (1893-1974)

La muerte del profesor Manuel Pedro González, ocurrida en Del Mar, California, en julio de 1974, compromete a esta revista en el deber de un merecido y justo homenaje póstumo a quien fue uno de los fundadores del organismo que la patrocina. El profesor González fue asimismo uno de los co-directores de la Revista Iberoamericana desde 1949 a 1953.

     Nacido en las Islas Canarias, se trasladó a La Habana, Cuba, en 1910, cuando, a los 17 años de edad, acababa de recibir el título de bachiller en su ciudad natal. En la Universidad de La Habana hizo sus estudios graduados y obtuvo títulos de doctor en Leyes en 1920, y en Letras, en 1922. Con su nuevo título, equivalente al PhD de las universidades norteamericanas, se trasladó a los Estados Unidos, donde inició su carrera como profesor de español en el Goucher College, de Baltimore, Maryland. En 1924 pasó a ocupar la cátedra de Literatura hispanoamericana, recién creada, en la Universidad de California, en Los Ángeles, donde enseñó hasta jubilarse en 1958. Permaneció como profesor “Emeritus” de dicha Universidad hasta su muerte. Le sobrevive su hija Yolanda, quien reside en Villa del Mar, California.

     En 1938 el profesor González propuso a un grupo de catedráticos de Estados Unidos y Latinoamérica la creación de un Instituto Internacional de Profesores de Literatura Iberoamericana. Así nació ese año, en México, el mencionado Instituto, del cual el profesor González fue su primer presidente (1939-1941), y es el mismo que a partir de 1941 se denomina Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana, cuyo órgano oficial es la Revista Iberoamericana y que actúa, como “non profit organization”, bajo el lema de “A la fraternidad por la cultura”, lema propuesto por sus creadores.

     La labor del profesor González en el seno del Instituto y en la publicación de la R. I. se caracterizó por un deseo de dar a los estudios de las letras de Iberoamérica una difusión internacional, que lograra amplia resonancia y adecuado reconocimiento en Europa y particularmente en los Estados Unidos, como lo prueba su estudio titulado “Intellectual relations between the United States and Spanish America”, recogido en el volumen conjunto The Civilization of the Americas, publicado por la University of California Press en 1938, y sus declaraciones al profesor Robert R. Mead en una entrevista que este le hizo para Estudios (Duquesne University, Pittsburgh, vol. II, núm. 8, diciembre de 1953, pp. 3-18),[1] donde también puede verse la orientación y posición crítica que el profesor González mantuvo con respecto a nuestras letras.

     Fue una actitud que calificaremos de invariante, asumida desde el historicismo sociorealista de nuestros constructores del americanismo cultural y acentuada con su creciente adhesión al realismo socialista que lo llevó a su admiración por la Revolución Cubana. De ahí su entusiasta valoración por los novelistas de la tierra y de la poesía más bien descriptiva, de formas conservadoras, populares o tradicionales, que lo hicieron intolerante para las vanguardias poéticas (Huidobro, Vallejo, Neruda) y la prosa narrativa que vino después de la gran renovación borgiana, como lo probó su ex-abrupto contra Cortázar, etc., al otorgársele el “Premio Rómulo Gallegos” a La casa verde de Mario Vargas Llosa. Desde este ángulo de visión, con sinceridad y firmeza, el profesor González publicó más de veinte libros y un centenar de artículos, notas, glosas, reseñas, en revistas de amplia difusión, como Hispania (en la que empezó a colaborar en 1926), Revista Iberoamericana, Revista Hispánica Moderna, Hispanic Review, Repertorio Americano, Cuadernos Americanos, Books Abroad, Modern Languages Forum, Américas, Revista de la Universidad de México, Filosofía y Letras (México), Humanismo (México), Revista Cubana, Revista Bimestre Cubano, The Nation, los suplementos literarios de Novedades (México) y El Nacional (Caracas), Casa de las Américas, Nueva Revista de Filología Hispánica, por solo citar a las más conocidas.

     Su enfoque de la literatura como algo dependiente de referentes o presupuestos del complejo socio-político-cultural —parte fundamental, sin duda, de la vida y del pensamiento en acción de nuestros fundadores del siglo xix, desde Mariano Moreno y Lizardi hasta Martí y Rodó— dirigió la conducta crítica de González con tenacidad implacable, que lo llevó a crear fricciones (entre otras cosas) en el cuerpo directivo del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana y de la nueva dirección de la R.I., confiada por la Asamblea del Instituto de 1955 a quien escribe esta nota, dicho esto con el respeto y la probidad que el compañerismo y la vida académica requieren. Su temperamento, muy latino, rebasaba los límites de una labor de equipo, donde la institución y su causa debe prevalecer sobre cualquier individualismo. Abundante correspondencia obra en mi poder en la cual se patentiza la fe y el amor a la América que nuestro colaborador y amigo se había forjado y en la cual creía sin concesiones.  Pero nosotros veníamos de otra escuela crítica, que buscaba valores en lo poético y artístico, y González lo vio, primero con reconocimiento, aprobación y hasta elogio, como aquel en donde me considera el iniciador de la crítica estética de la obra de Martí,[2] pero luego se retrajo ante lo que él llamaba formalismo decadente (había leído a Lukács) y se retiró del Instituto y de la Revista definitivamente. Pero no de su ídolo máximo, José Martí, a quien consagró su vida de investigador y de hombre de intachable ética, como la de su modelo. Porque eso fue Manuel Pedro, como le llamábamos afectuosamente amigos y alumnos: un hombre sincero, en quien también florecía la palma.[3]

OBRAS DE MANUEL PEDRO GONZÁLEZ
(Solo mencionamos sus libros, citados por orden de aparición)

  • Fichero, Habana, Cuba, Ediciones de la Revista Bimestre Cubano, 1937.
  • Cuban Short Stories, New Cork, Thomas Nelson and Sons, 1942.
  • Trayectoria del gaucho y su cultura, Habana, Úcar García y Cía., 1943.
  • Variaciones en torno a la epistolografía de José Martí(Editor), San José, Costa Rica, Edición de Repertorio Americano, 1948.
  • Fuentes para el estudio de José Martí, Habana, Cuba, Ediciones del Ministerio de Educación, 1950.
  • Trayectoria de la novela en México, México, Editorial Botas, 1951.
  • Estudios de la literatura hispanoamericana. Glosas y semblanzas, México, Edición Cuadernos Hispanoamericanos, 1951.
  • José Martí, Epic Chronicler of the United States in the Eighties, Chapel Hill, University of North Carolina Press, 1953.
  • José Martí, anticlerical irreductible, prólogo de Salvador Azuela, México, Ediciones Humanismo, 1954.
  • José María Heredia, primogénito del romanticismo. Ensayo de rectificación histórica, México, El Colegio de México, 1955.
  • Notas en torno al modernismo, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1958.
  • Antología crítica de José Martí, México, Editorial Cultura, 1960 [Selección de estudios sobre J. M., con prólogo].
  • José Martí. Esquema ideológico[En colaboración con Iván Schulman], México, Editorial Cultura, 1961.
  • Indagaciones martianas, Santa Clara, Cuba, Universidad Central de Las Villas, 1961.
  • José Martí en el octogésimo aniversario modernista: 1882-1962, Caracas, Venezuela, Ministerio de Educación, 1962.
  • Ensayos críticos, Caracas, Universidad Central de Venezuela, 1963.
  • Rosalía de Castro en inglés. Glosa del Centenario, Habana, Cuba, Dirección de Cultura, 1965.
  • Notas críticas, Habana, Cuba, UNEAC, 1969.
  • Martí, Darío y el Modernismo[con Iván Schulman], prólogo de Cintio Vitier. Madrid, Editorial Gredos, 1969.
  • Amor y mito de Juana Borrero, Montevideo, Uruguay, Centro de Estudios Latinoamericanos, 1973, c. 1972.
  • José Martí. Epistolario. Antología, introducción, selección, comentarios y notas de M.P.G, Madrid, Editorial Gredos, 1973.

Alfredo A. Roggiano
University of Pittsburgh

Revista Iberoamericana, vol. XL, octubre-diciembre 1974, no. 89.

Revista Iberoamericana, vol. LXVIII, julio-septiembre 2002, no. 200, pp. 675-677.


Notas:

Véase Abreviaturas y siglas

[1] Recogido en Robert R. Mead, Temas hispanoamericanos, México, Colección Studium, 1959, pp. 113-123.

[2] Véase Alfredo A. Roggiano: “Poética y estilo de José Martí” (1953), Antología crítica de José Martí, compilación, prologo y notas de Manuel Pedro González, México, Editorial Cultura, 1960, pp. 41-69. (N. del E. del sitio web).

[3] “Yo soy un hombre sincero
De donde crece la palma,
Y antes de morirme quiero
Echar mis versos del alma”.
(JM: “I”, Versos sencillos, Nueva York, 1891, OCEC, t. 14, p. 299).