Pintor veneciano. Comenzó su carrera como ayudante en el taller de su padre y continuó pintando hasta después de los ochenta años. En su primera época estuvo muy influido por su cuñado, Andrea Mantegna, de quien tomó el aspecto escultórico de las figuras, como en La oración del huerto (década de 1460, National Gallery, Londres). Entre sus obras de madurez se destacan Madona de los arbolitos (1487, Academia, Venecia), La Virgen, el Niño y santos (1488, Iglesia de Santa María del Frari, Venecia) y La virgen con el dogo Agostino Barbarigo (1488, San Pietro Martire, Murano). A él se debe en gran parte el esplendor de la escuela veneciana del siglo xvi, puesto que en su taller se formaron dos de sus más relevantes creadores: Giorgione y Tiziano.