Rostros de niños

1

La ropa te cae como el olvido
sobre los hombros desgarbados, músicos,
al sol de las diez y al oro
desdibujado de las hojas poderosas,
los ojos hundidos se le distraen inmensamente.

Alto, sin salida brillante, seco, niño,
desoye el consejo que se pega
como el nudoso tronco a la mano
influyendo en el verde contemplado.

Alza el bombillo roto, fugaz químico,
al sol transparente como la nervazón de la hoja.
Desoye la vida, la advertencia gritada, desoye.
Alza el bombillo al sol, y sonríe, celeste.

2

EL NOMBRE

(Sergito)

Dile cómo te llamas, hijo mío,
contesta pronto, como lo haces siempre,
con el modo sencillo que has tenido
de apropiarte tu nombre para siempre.

Desde mi voz hasta tu corazón
él ha hecho un suave y silencioso viaje.
Dilo ahora que guarda todo lo que tú sabes
de ti, tiene tus años y tu pequeño traje.

3

RETRATO DE SERGIO

Por siempre sonriendo. Quizá apenas
sólo un rato después, mirarás serio.
Pero no importa ya. Tu día completo
no importa. Solo allí sonriendo.

Lo que mirabas se hundió en el violento
acaecer. Paredes de cartón, fatigada
madurez. Nadie sabrá la cara
que asomó al otro lado. Sólo esto.
Cómo escucha el amor. Miro el retrato,
tiemblo y no sé por qué. Allí te quedas
inmóvil un momento, quieto un rato.

Testigo de tu huir, reliquia sola
de ti, que, sin morir, te irás del todo,
adonde no se sabe, entre las olas.

Fina García Marruz

Tomado de Visitaciones (1970), Obra poética, prólogo de Enrique Saínz, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2008, 2 t., t. 1, pp. 251-254.