José Antonio Saco y López-Cisneros (1797-1879)

Abogado, publicista y máximo ideólogo del reformismo,[1] nacido en Bayamo. Realizó sus primeros estudios en su ciudad natal y posteriormente en el Seminario de San Basilio, en Santiago de Cuba. En 1816, ingresa en el Seminario de San Carlos, donde es alumno del padre Varela. Hombre de notable intelecto,[2] ha sido uno de nuestros más vigorosos escritores,[3] pero desdichadamente su pluma estuvo al servicio de los intereses de la sacarocracia habanera; en especial, de José Luis Alfonso. Expulsado de Cuba por el capitán general Miguel Tacón vivió, hasta su muerte, en el extranjero. Electo diputado a Cortes en 1836 no pudo tomar posesión, porque la burguesía española —recién subida al poder— deseaba convertir a Cuba en una colonia en la plena acepción del vocablo y por boca de uno de sus más distinguidos voceros el “divino” Argüelles, cerraba las puertas a nuestros diputados. Con Fernando VII habíamos salido mejor librados que con los “liberales”. Su Historia de la esclavitud[4] es la obra más vasta y mejor documentada, escrita sobre este tema hasta nuestros días.[5] En 1866 fue electo comisionado a la Junta de Información y dos años más tarde se revolvería contra los mambises, mientras felicitaba a José Luis Alfonso —ya marqués de Montelo— porque sus hijos servían cipayamente como oficiales del ejército colonial. Pequeñas miserias de algunos grandes hombres. Sin embargo, José Martí ponderó su actitud antianexionista, al escribir en Patria, el 22 de julio de 1893, que Saco “no creía en parches andaluces ni postizos rubios para las cosas del país”.[6] [Tomado de César García del Pino: Mil criollos del siglo XIX. Breve diccionario biográfico, La Habana, Centro de Estudios Martianos, 2013, pp. 239-240. (Texto modificado por el E. del sitio web)].[7]

Notas

Véase Abreviaturas y siglas

[1] “La reforma del gobierno colonial fue la otra gran preocupación de su largo batallar. En realidad, hizo de esto el afán central de su existencia. No era separatista ni anexionista. Lo primero por creerlo ilusorio en un pueblo sin madurez histórica; lo segundo por […] la escasa población blanca y la seguridad de que nuestra nacionalidad sería absorbida. Abogó por reformas descentralizadoras que inspiraron después a los autonomistas en buena parte de su ideario”. (Medardo Vitier: “José Antonio Saco”, Estudios, notas, efigies cubanas, La Habana, Editorial Minerva, 1944, p. 222).

“Saco enriqueció enormemente la cultura sociológica y política de las minorías ilustradas de la Isla y llegó a ser un símbolo del patriotismo reformista clamando en el desierto, pero no se insertó en esa poesía de la conducta que es la eticidad creadora de nuevas imágenes para el pueblo, precisamente porque no creyó en él, aferrado como estaba al maniqueísmo de blancos y negros, y al temor, latente siempre en su clase, de que se reprodujeran en Cuba los sucesos revolucionarios de Haití. Lo mismo cabe decir de su amigo y estrecho colaborador Domingo del Monte, notable crítico literario y oportuno orientador de las letras vernáculas, si bien hay en Saco una derechura, una fibra, incluso una malhumorada intransigencia en la defensa de sus criterios, que hacen de él, en contraste con Del Monte, un auténtico ‘carácter’”. (Cintio Vitier: Ese sol del mundo moral (1975), La Habana, Oficina del Historiador de La Habana, UNESCO y La Isla Infinita, 2021, pp. 21-22).

[2] “Si un pensador tiene el privilegio de haber centrado, durante cerca de dos siglos, la polémica en torno a los más definitorios problemas de la historia, la sociedad y el destino de Cuba, ése es José Antonio Saco. Durante más de 50 años fue reconocido, por amigos y enemigos, no sólo como ‘la primera figura política’ entre los cubanos, sino, también, como el más profundo, analítico y crítico pensador de la sociedad colonial y esclavista. Su fama, bien adquirida, como polemista cargado de una lógica elegante y una información demoledora, estaba unida a todos aquellos asuntos que resultaban vitales para entender la sociedad que era y, a la vez, las bases de la que él aspiraba a que fuese”. (Eduardo Torres-Cuevas: “José Antonio Saco. La aventura intelectual de una época”, en José Antonio Saco: Obras (vol. I), La Habana, Ediciones Imagen Contemporánea, 2001, p. 1).

[3] “La palabra gigante, tan malgastada es la que viene de inmediato a la escritura cuando se evoca a José Antonio Saco. Es un ensayista de aire internacional. Un carácter recio, un indoblegable como su maestro Varela —a quien sustituye en la Cátedra de Derecho Constitucional— y un hombre de principios. […] Como Varela, Saco muere en el exilio, pero muere más cubano cada día, porque en estos hombres se ve clarísimamente que el exilio solo destierra, quita patria, aleja de las raíces a los naturalmente descastados, a los que ni aun viviendo y muriendo en Cuba son cubanos verdaderos. […] Este hombre es una cultura en pie. […] La prosa del bayamés pertenece a la gran prosa intemporal de la lengua castellana”. (Gastón Baquero: “Tres siglos de prosa en Cuba”, Una señal menuda sobre el pecho del astro. Ensayos, selección, prólogo y cronología de Remigio Ricardo Pavón, Holguín, Ediciones La Luz, 2014, pp. 164-165).

[4] Historia de la esclavitud desde los tiempos más remotos hasta nuestros días, por D. José Antonio Saco; t. I, Tipografía Lahure, París, 1875; t. II, Imprenta de Kugelmann, París, 1875; y t. III, Imprenta de Jaime Jepús, Barcelona, 1877. (Esta obra en 3 t. fue reeditada en La Habana por la Editorial Alfa, 1936-1945).

[5] “José Antonio Saco […] escribe la más monumental historia que se haya escrito por un cubano: La historia de la esclavitud desde los tiempos más remotos hasta nuestros días, en seis volúmenes. Sin embargo, esos seis volúmenes, no todos publicados en vida, no lo es todo; recientemente se ha publicado La historia de la esclavitud en las Antillas francesas, que dejó en manuscritos en parte inconexos. Pocos estudio­sos en el mundo y en la propia Francia, donde Saco escribió esta obra, han podido concluir o dejar inconclusa, una obra semejante sobre la historia de la esclavitud desde los tiempos más remotos hasta sus días ―él dice ‘hasta nues­tros días’―. El tomo concerniente a la historia de la esclavitud de los indios en América, Vidal Morales lo dio a la luz en edición póstuma. Es decir, es una obra monumental que tiene sin dudas un lugar cimero en la historia de la histo­ria de la historiografía universal. Este es uno de los rasgos de José Antonio Saco, el del historiador; pero también está el del sociólogo; ese sociólogo antes de que pudiéramos hablar de una sociología en términos modernos. Su Memo­ria sobre la vagancia en Cuba, decía don Fernando Ortiz, era una obra de inevitable consulta e, incluso, sugería que fuera texto obligado en las escuelas cubanas. Estudiar la Memoria sobre la vagancia es realmente estudiar y entender muchos de nuestros nuevos, viejos y actuales problemas que tienen una raíz antigua”. (Eduardo Torres-Cuevas: “El legado común de Félix Varela y de José Martí”, Anuario del Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2008, no. 31, pp. 211-212).

De acuerdo con Walterio Carbonell, es “el libro más importante escrito durante los tres siglos y medios de colonización” en Cuba, y señala, además, “que por una de esas raras coincidencias los historiadores apenas citaron y los intelectuales jamás leyeron”. (Cómo surgió la cultura nacional, La Habana, Biblioteca Nacional José Martí, 2020, p. 10).

[6] JM: “Juan J. Peoli”, Patria, Nueva York, 22 de julio de 1893, no. 71, pp. 2-3; OC, t. 5, p. 282.

[7] Bibliografía:

  • Medardo Vitier: “José Antonio Saco”, Estudios, notas, efigies cubanas, La Habana, Editorial Minerva, 1944, pp. 220-223.
  • Josef Opatrný: “La cubanidad y la nación cubana: José Antonio Saco y José Martí”, Anuario Histórico Insular de Fuerteventura, Islas Canarias (Anexo V), 2004.
  • Ibrahim Hidalgo Paz: “Saco y Martí. Coincidencias y diferencias”, Anuario del Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2009, no. 32, pp. 199-221. (Temas, julio-septiembre de 2011).
  • Medardo Vitier: Las ideas y la Filosofía en Cuba, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1970.
  • Manuel Moreno Fraginals: José A. Saco. Estudio y bibliografía, Cuba, Universidad Central de Las Villas, 1960.
  • Julio Le Riverend: “Valoración de Saco”, Revista de la Biblioteca Nacional José Martí, La Habana, enero-abril de 1979.