Charles-Pierre Baudelaire (1821-1867)
Poeta, crítico y traductor francés. Se le considera el más importante de los poetas de las letras francesas y uno de los fundadores de la poesía moderna.[1] Su principal obra, Las flores del mal (1857), lo llevó a ser procesado por ofensa la moral pública. Su libro Pequeños poemas en prosa abre la vía al poema en prosa en lengua francesa y es un texto fundamental de la modernidad literaria. Escribió también, Los paraísos artificiales (1860), sus diarios íntimos Cohetes y Mi corazón al desnudo. Tradujo los cuentos de Edgar Allan Poe. Su crítica artística analizó la obra plástica de muchos de sus contemporáneos.[2]
José Martí afirmaba que en lengua francesa “un poeta y un novelista han tenido cincel en las manos, en vez de pluma, cuando escribían: el novelista, fue Flaubert; el poeta fue Baudelaire, genio rebelde”.[3]
“El lector de Baudelaire que fue José Martí midió el tamaño de su propia desgarradura en los versos del francés atormentado. Y procesó el veneno desde la fortaleza prometeica de su espíritu. Pertenecía, por derecho y con sobreabundancia, a ‘la gente nueva’ de la que habla en su crónica dedicada a la muerte de Julián del Casal, en la que expresa, con deslumbrante claridad el componente ético que convierte su poesía en una negación del nihilismo: ‘En el mundo, si se le lleva con dignidad, hay aún poesía para mucho; todo es el valor con que se encare y dome la injusticia aparente de la vida […]”.[4]
[Tomado de OCEC, tt. 11, 12 y 28, pp. 246, 293 y 266, respectivamente. (Nota modificada ligeramente por el E. del sitio web)].
Notas:
Véase Abreviaturas y siglas
[1] “En los dominios de la crítica literaria o pictórica, Baudelaire dejó profundas huellas, así como en el poema en prosa, muchos de los cuales fueron traducidos por Casal. En el verso la influencia de Baudelaire fue deslumbradora, no solo resumió la tradición de Racine y de Hugo, sino que creó para el verso francés nuevas formas de expresión. En una frase muy certera dice Thibaudet que Baudelaire es la poesía de Sainte-Beuve más la poesía, es decir, unió a una sorprendente penetración crítica la más rica vena de poesía. Era un poeta que representaba una gran madurez y una gran tradición”. [José Lezama Lima: “Prólogo a una antología” (Antología de la poesía cubana, La Habana, Consejo Nacional de Cultura, 1965, 3 t.), La cantidad hechizada, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2014 (edic. digital), p. 314].
[2] Véase el estudio “Correspondencias entre Baudelaire y Martí” de David Leyva González, Notas de un poeta al pie de los cuadros, La Habana, Centro de Estudios Martianos, 2016, pp. 22-26.
[3] JM: “Sección constante”, La Opinión Nacional, Caracas, 29 de diciembre de 1881, OCEC, t. 12, p. 113.
[4] Carmen Suárez León: “Martí sobre Baudelaire”, Anuario del Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2000, no. 23, p. 167.

