Gaspar Núñez de Arce (1834-1903)

Poeta español. Nació en Valladolid. A los quince años estrenó en Toledo su drama en verso Amor y orgullo. A los dieciocho años escapó a Madrid, para huir del sacerdocio al que querían dedicarlo sus padres. Allí pronto se inició en la prensa, como corresponsal de La Iberia, y en la vida literaria. Fue cronista de la guerra de África (1859-1860). Perteneció al partido Unión Liberal y se adhirió a la Revolución de septiembre de 1868. Miembro de la Junta Revolucionaria de Barcelona, fue por unos meses gobernador de esa ciudad. Llamado a Madrid por el gobierno provisional, redactó algunos de sus más importantes documentos, como el Manifiesto a la Nación, por el cual los ministros del gobierno reconocieron la legitimidad de Alfonso xii. A la disolución en 1871 del Partido Liberal, se unió al Constitucional de Sagasta, donde permaneció hasta su muerte.

     Poeta lírico y autor dramático, debió principalmente su popularidad a Gritos del combate (1875) y a sus poemas destinados a la declamación dramática, como “El vértigo”, de tema feudal, presentado en el Teatro Español por Rafael Calvo, y otros poemas escritos entre el 1878 y 1880, como “El idilio”, “La selva oscura”, “La última lamentación de Lord Byron” y “La visión de fray Martín”, inspirado en Lutero. Se le ha señalado el influjo de Quintana, aunque más en sus obras de fervor patriótico y tono oratorio, o en sus décimas del “Miserere”, que en poemas como “La duda” o “Tristezas”, donde versifica la pérdida de la fe y problemas filosóficos o de carácter íntimo. Consagrado por Menéndez y Pelayo, escribió posteriormente el poema realista “La pesca” (1881), “Luzbel” y “Hernán el Lobo” (inconclusos, del mismo año), “Maruja” (1886), Poemas cortos (1895) y “Sursum corda!” (1903), escrito poco antes de morir, en el que manifiesta su reconciliación con la fe.

     En colaboración con Antonio Hurtado escribió para el teatro El laurel de Zubia, Herir en la sombra y La jota aragonesa; y, dentro de la corriente moralizadora, Deudas de la honra, Justicia providencial, Quien debe paga. Entre sus obras dramáticas se destaca El haz de leña, prologada por Menéndez y Pelayo, basada en la figura del príncipe Carlos, hijo de Felipe ii.

     José Martí escribió un extenso juicio sobre Núñez de Arce en su artículo “Modern Spanish Poets” (OCEC, t. 7, pp. 340-350). 

(Tomado de OCEC, t. 3, pp. 246-247).