Hijo del arquitecto Dédalo, constructor del laberinto de Creta. Prisionero junto con su padre en esta isla griega, donde lo retenía el rey Minos, logró evadirse de la alta torre donde estaban confinados, valiéndose de unas alas unidas a su cuerpo por medio de cera; pero despreciando las instrucciones de su padre se acercó demasiado al Sol, y, al derretirse la cera, se desunieron sus alas y cayó al mar no lejos de Samos. De ahí que aquella parte del Egeo se le llame Mar de Icaria.
[Tomado de OCEC, t. 8, p. 203. (Nota modificada ligeramente por el E. del sitio web)].